• La lluvia ha sido una compañera constante durante toda la Semana Santa en Tábara, y no quiso ser menos en la última procesión del Santo Encuentro, que recorre su ruta habitual alrededor de la Plaza Mayor. Sin embargo, un breve respiro en el cielo encapotado permitió que la procesión se llevara a cabo, aunque al final, la prisa fue necesaria para evitar terminar completamente empapados.

Como cada año, la emoción y el orgullo se reflejaban en los rostros de los niños mientras llevaban a hombros al Niño de la Bola, siguiendo los pasos de Carmina, quien, con atención meticulosa, evitaba cualquier percance durante el recorrido. Este transcurre en dirección contraria al de la Dolorosa, hasta que ambos se encuentran a medio camino.

Una vez llegados al lugar, las tres reverencias de rigor entre la Virgen y el Niño de la Bola marcan el momento álgido del encuentro. Mientras los fieles entonan el cántico «Quita el manto negro, pon el de alegría…», las señoras se encargan de despojar a la Virgen de su habitual manto negro para vestirla con ropajes blancos y un manto azul claro, simbolizando la alegría de la Resurrección.

Tras este emotivo ritual, la procesión continúa su marcha hacia la iglesia, donde ahora es el Niño quien preside. Una vez dentro, da inicio la Santa Misa del Domingo de Resurrección, marcando así el final de la Semana Santa en Tábara.

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No obstante, la culminación oficial será mañana, lunes, con la Romería de San Mamés. Sin embargo, debido a la climatología adversa pronosticada, la tradicional romería no podrá llevarse a cabo. En su lugar, la Santa Misa se celebrará en la iglesia, donde los Santos San Mamés y San Blas harán una visita excepcional al pueblo.

A pesar de las inclemencias del tiempo, la fe y la devoción de los habitantes de Tábara se mantienen inquebrantables, demostrando que incluso bajo la lluvia, la tradición y la espiritualidad continúan siendo pilares fundamentales de esta localidad.

Galería de fotos cedida s amablemente por Marta Conquero

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