El cómico, se ha caracterizado desde siempre, por ser una persona con ingenio, que conseguía divertir a la mayoría de los que le escuchaban y también lograba hacerles reír con sus ocurrencias.

Me aseguraba en cierta ocasión una persona, que un chiste o una ocurrencia graciosa, lo es, mientras consiga hacer reír a la mayoría, pero si son sólo una parte los que se ríen, mientras que otra parte importante de los que lo escuchan, se sienten molestas al sentirse aludidas, la ocurrencia deja de ser un chiste, convirtiéndose en algo soez y vulgar.

Cuando alguien es capaz de tener que recurrir a la vulgaridad, atacando los sentimientos de una parte de quienes pueden escuchar cada una de sus ocurrencias resultando agraviados y molestos por lo que están oyendo, el que busca esta provocación, se convierte en un cómico de pacotilla, en alguien chabacano, que para conseguir sus objetivos solo es capaz de hacerlo molestando a una buena parte de quienes se sienten ofendidos por lo que están escuchando.

La crítica mordaz con ingenio y mucha agudez, siempre ha existido y seguirá existiendo, cuando está dirigida a la injusticia y se actúa con ironía, incluso aquellos que pueden llegar a sentirse aludidos, pueden llegar a alabar algunas ocurrencias y son muchos los cómicos, que han conseguido elevar a la categoría de arte, su agudeza, pero cuando son los sentimientos de una gran mayoría los que se sienten afectados, se convierte en algo obsceno y hasta soez, únicamente descalifica a quién es capaz de atacar el afecto que algunos llegan a tener por sus valores.

Que un vulgar y mediocre cómico de pacotilla, tenga que recurrir a la bandera que suele representar el símbolo y el sentimiento de un pueblo, para encontrar su minuto de gloria, sólo demuestra la catadura moral y la inteligencia de quien realiza tales manifestaciones y eso es algo que no se puede ni se debe consentir, porque detrás de cada simbología, existen sentimientos que inevitablemente se van a ver afectados.

Seguramente este señor, desconoce la historia, la tradición y los motivos por los que Zamora tiene la bandera que con tanto orgullo ondea en la mayoría de los corazones de la gente de esta tierra, tampoco vamos a perder el tiempo explicándole por qué la seña bermeja es como la conocemos, lo más probable es que su inteligencia sea incapaz de poder comprenderlo, pero ya ha conseguido ese minuto de gloria que tanto estaba buscando y deseamos que lo disfrute con el mismo desprecio, con el que formuló la exposición tan aberrante, que en un medio de comunicación le dio cobertura para hacerlo.

Sinceramente, creo que la libertad de expresión va por otro camino y el que este personaje está siguiendo, se encuentra muy alejado del buen gusto y sobre todo, le ha conseguido colocarle en ese lugar, al que sólo los mediocres, consiguen en algún momento llegar.

Espero que su talento, o mejor dicho la carencia que tiene de este don, le pongan de ahora en adelante en el lugar en él que siempre debería encontrarse.