Invitado por la asociación de Amigos del Camino de Santiago Segovia, el pasado 15 de octubre, José Almeida, hospitalero del albergue municipal de Tábara y presidente de la Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago, ofreció una conferencia a los asistentes que se concentraron en el salón de actos de la biblioteca pública, sobre la hospitalidad tradicional en el Camino de Santiago, así como del trabajo que la asociación zamorana viene realizando en los diferentes caminos que hay en nuestra provincia.

Debido al confinamiento que estamos sufriendo, el aforo tuvo que ser limitado a lo que las autoridades recomiendan para estas situaciones, a pesar de ello el salón tuvo una afluencia considerable llenándose en las plazas que se habían previsto.

Almeida expuso la hospitalidad que desde la asociación zamorana se está ofreciendo en los albergues en los que están trabajando; Tábara, Fontanillas de Castro, Ricobayo de Alba y el futuro albergue de Almendra del Pan.

La filosofía en estos albergues, es compartir con el peregrino que llega, todo lo que hay en los albergues, hacerles sentir como si se encontraran en su propia casa, lavándoles la ropa utilizada en esa jornada, ofreciéndoles una cena comunitaria, una cogida en las instalaciones digna y un desayuno comunitario antes de afrontar una nueva jornada y a cambio únicamente se les pide que contribuyen al mantenimiento del albergue con el donativo que puedan aportar.

También expuso la situación de la provincia de Zamora en los caminos que siguen los peregrinos, contando con cinco caminos que la recorren de sur a norte y de este a oeste, arterias de más de 500 km de camino, que discurren por casi 100 poblaciones de la provincia, pequeños pueblos a los que nunca llegará un turista, pero por los que sí pasarán peregrinos que podemos convertir en nuestros mejores embajadores.

Habló sobre los trabajos que se están realizando en el camino Zamorano-portugués, uno de los más abandonados en la actualidad, por el que discurren apenas medio centenar de peregrinos, pero los trabajos de señalización y de lugares de acogida, podrán convertirlo en un camino relevante por todos los atractivos que ofrece al peregrino.

También compartió con los asistentes el trabajo que viene realizando en esos momentos que tiene libres en el albergue. La revista del camino sanabrés que comenzó a publicar a los pocos días de llegar a Tábara y después de cinco años ha contado con una edición mensual hasta que ha llegado la pandemia. Otra de las facetas relevantes que Almeida hace en el albergue, es su trabajo como escritor, recogiendo aquellas historias que los peregrinos comparten con él, convirtiéndolas en novelas, cuentos, poemas y reflexiones que lleven esa moraleja final, que cada historia suele dejar en el peregrino.

Lamentó que las administraciones no hayan sabido valorar el potencial que el camino puede ofrecer a las tierras por las que discurre y tratando de aportar su granito de arena en este proyecto, se implicó en la comisión de los caminos de la junta de Castilla y León en representación de 18 asociaciones de peregrinos de 12 caminos históricos y tradicionales que vertebran la comunidad y pueden representar la dinamización de los pueblos por los que discurre, pero después de dos años, viendo que sus propuestas caían en saco roto, se vio obligado a dimitir al comprobar que no había ningún resultado ni interés para dinamizar estos caminos.

Expuso su visión sobre el letargo que está sufriendo el camino con la pandemia que estamos padeciendo, es una situación dramática, porque por primera vez en la historia, se ha paralizado el tránsito de los peregrinos. Se presenta un futuro incierto, aunque como el ave Fénix, el camino conseguirá resurgir, lo hará de otra manera a como lo hemos conocido la mayoría de los peregrinos, seguramente se dejará a un lado la obsesión por los records y quizá represente el momento de volver a lo que es la esencia de la peregrinación, que es lo que ha mantenido a este camino durante 12 siglos.

Finalmente habló sobre las dos formas que algunos tienen de hacer el camino, la que siguen los peregrinos y otras formas de lo que algunos llaman erróneamente peregrinación y con imágenes aparecidas en los últimos tiempos a través de las nuevas tecnologías, anteponiendo como todo vale, con tal de hacer número para las administraciones y como se está olvidando lo que es la esencia de la peregrinación, porque se han perdido los valores y nos encontramos con situaciones vergonzantes que a más de uno al verlas nos hacen sonrojarnos.

“Fue una experiencia muy agradable volver a visitar Segovia, una ciudad de la que guardo muy buenos recuerdos y conté con dos guías excepcionales para visitar aquellos lugares que en otras ocasiones no había tenido la oportunidad de conocer.

También conté con la oportunidad de visitar la fundación Centea de la que hablaré con detalle próximamente. Es un proyecto de un peregrino, Francisco de Frutos, que ha desarrollado una iniciativa terapéutica para el tratamiento de las adiciones y en el camino ha encontrado el lugar donde recuperar alguno de los internos que acoge su centro.”

“Hace ya 10 años, en los meses más duros del invierno recorrí el camino de Madrid que pasa por esta ciudad y deseaba volver a visitar alguno de esos entrañables lugares por los que pasé como peregrino y como el trayecto para llegar a Segovia me llevaba por algunas de las poblaciones más relevantes de esta Comunidad, con calma fui recorriendo algunas poblaciones que han formado parte de la historia, sobre todo de esa historia castellana, que se forjó a través de la familia de los Trastámara.

El primer lugar que visite Madrigal de las Altas Torres, una población importante en la que nació la reina Isabel de Trastámara, que se convirtió en una de las monarcas más relevantes que hemos tenido

También pasé por Arévalo, en cuyo castillo la madre de la reina Isabel pasó recluida una buena parte de su vida y también la infancia de esta reina discurrió en el castillo de esta población.

Segovia, es una ciudad especial entrañable y muy agradable, una de esas poblaciones que no llegan a atosigarte y que conserva una parte muy importante del arte que nos han legado; el Acueducto, imponente construcción romana que se ha conservado tal y como se erigió, su Catedral que se alza espectacular en la parte más alta de la ciudad, su Alcázar una construcción inexpugnable, que fue residencia real de los últimos Trastámara, el santuario de la Fuencisla patrona de la ciudad y la iglesia de la Veracruz. Sin duda una ciudad para visitar y disfrutar de lo que nos ofrece.

De regreso pasé por algunas poblaciones que no eran desconocidas, pero quería disfrutar con calma de ellas.

Coca, cuna de Teodosio el grande, que conserva uno de los castillos más imponentes que podemos encontrar en esta comunidad, que debe su nombre a estas construcciones.

Olmedo, la villa que inmortalizó Lope de Vega y que conserva unas murallas y unas puertas de acceso de especial belleza

Medina del Campo otro lugar relevante para la dinastía de los Trastámara con su espectacular castillo de la Mota, lugar de reclusión de la reina Juana antes de confinarla definitivamente en la cercana villa de Tordesillas.

Por último, la ciudad de Toro que en su día llegó a ser reino y donde se decidió el futuro de Castilla en la batalla que lleva su nombre y otorgó la supremacía a la reina Isabel sobre su prima la Beltraneja.

Sin duda ha sido una jornada muy didáctica por todo lo que al final de la misma ha podido aportarme, ya que es de las pocas en las que puedes disfrutar tranquilamente de todo lo que te ofrece un viaje sin prisas.”