almeida – 5 de septiembre de 2014.

Parafraseando a don Vito Corleone en una de las escenas de la famosa trilogía en la que se describía con detalle la vida de una familia, creo que podría llegar a hacer mía una de las frases de esta película; “no me importa en absoluto lo que haga cada uno para ganarse la vida”.

Pero este gangster cinematográfico, sabía quien era y no tenía ningún reparo en admitirlo. Todo lo contrario que algunos fariseos que hacen gala de una conducta ante los demás, aunque luego para “ganarse la vida” hagan todo lo contrario de lo que pregonan.

Viene esto a cuento, por la degeneración que se está percibiendo en el Camino, donde se va perdiendo la magia que algún día acompañó a este sendero de ensueño que algunos han enlazado hasta casi reverenciarlo, pero que ya no es ni sombra de lo que un día llegó a ser.

La desvergüenza, llega a tales extremos, que algunas personas que se han dado a conocer por estar implicadas en algunos aspectos organizativos del camino, bien sea como hospitaleros, dirigentes o incluso los propios peregrinos, no tienen ningún rubor en cometer algunas tropelías que van degradando lo que en un momento se convirtió en la última aventura que muchos podían soñar y están contribuyendo a que vaya languideciendo a pasos agigantados.

No me importa que algunos si llegan a leer esto se sientan aludidos y se indignen, es más, ese es uno de los objetivos, que cuando se vean algunos ejemplos, muchos, enseguida ubicarán a estos lugares anónimos y hasta pondrán cara a los desvergonzados que con su comportamiento están ayudando a que el Camino decaiga, aunque luego, no lleguen a enrojecer cuando saquen pecho hablando de lo que ellos están haciendo por el Camino. Confío en que al menos se sientan aludidos y alguna conciencia se revuelva y medite sobre determinados comportamientos.

Lo que sigue a continuación, no se refiere a ningún lugar en concreto, desgraciadamente ocurre en más sitios de los que podemos imaginar y si no se denuncia públicamente, se irá adquiriendo como habito y se propagará como esas malas costumbres que son como la mala hierba y enseguida acaban por estrangular lo que tiene que crecer y dar su fruto.

Después de hablar con algunos hospitaleros y con peregrinos, he recogido media docena de situaciones en las que se está viendo esa degeneración del camino. Aunque soy consciente de que existen muchas otras situaciones anómalas que es preciso que destapemos y con la propagación de los medios informáticos, seguro que llega a muchos sitios, no solo a los peregrinos que van a hacer el camino, también puede que algunos de los responsables de estas tropelías, al leer esto sientan que en lo más profundo de sus conciencias algo se remueve y dejen estas practicas que tanto daño hacen al Camino y a la filosofía que se ha proyectado del mismo.

Esa filosofía que un día volvió a ser el lema de este sendero mágico (acogida, compartir, sensaciones, sueños,…), no se estrangule del todo y pueda de nuevo estar presente en la mayoría de los lugares de este camino.

La hospitalidad se concibió como una acogida a los peregrinos que tenía mucho valor pero no tenía precio, el precio era el que cada uno de los que sentían acogidos le daba y por eso se contribuía con un donativo para mantener aquel lugar y colaborar con los gastos que se generaban (luz, agua, limpieza, seguros, comida cuando la había,…). Ese concepto de donativo que generosamente se aportaba, atraía a los peregrinos a estos lugares que se diferenciaban de los que contaban con un precio establecido.

Cada vez, son menos los albergues que se mantienen con el donativo que dejan los peregrinos porque van siendo sustituidos por los que desean unos ingresos fijos. Pero la palabra donativo, sigue teniendo cierto poder de atracción, muchos lo identifican con un lugar donde se aplica esa filosofía que hace diferente a este camino, por eso buscan estos lugares, donde esperan encontrar esa magia que desean encontrar en su camino.

La picaresca está haciendo que muchos a la hora de anunciar su albergue, pongan la palabra donativo y cuando los peregrinos acceden a el, en el mostrador hay un gran cartel que especifica un poco más (Donativo de 6 a 8 €), así como suena, con dos cojones.

O es donativo, o es un servicio derivado de la hostelería/hospedería donde los servicios tienen un precio. Lo que no se puede es decir una cosa y la contraria. Este cartel, ha presidido uno de los albergues carismáticos del Camino, un albergue que nació para dar acogida a los peregrinos y contaba para ello con unos medios de financiación y si quien fundó esta institución, levantara la cabeza, a pesar de lo santo que era, me imagino que correría a bastonazos a todos los que ahora tratan de representarlo.

En otro de los lugares un día entrañables del camino, ahora, además de cobrarte 8 € por la litera que te dan para descansar, te ofrecen la cena comunitaria que hacen para los peregrinos, eso si por el módico precio de otros ocho euros, lo cual dependiendo de la cena que te den no está nada mal y puede ser hasta un buen servicio para no tener que andar buscando un lugar donde, vete a saber lo que te ponen para cenar.

Pero lo curioso en este caso, es que si no te apuntas a la cena y pagas esos ocho euros por los macarrones y la ensalada, te cortan el agua caliente y te tienes que duchar con agua fría. Así como suena, a joderse y pasar frío por no ser de los VIP.

Donde ya es para mear y no echar ni una sola gota, es en ese albergue que si llevas tu cena y quieres sentarte en la mesa del albergue, tienes que abonar 1,5 € por ocupar silla y si no pasas por taquilla, a comer de pie o sentado en el suelo.

Imagino que si esto prospera y no se denuncia y se pone verdes a quienes lo practican, acabarán como los vuelos de bajo coste y cuando se llegue a los albergues nos encontraremos una lista en el tablón con los precios de los servicios: (utilización de cocina 1 €; servilleta 0,15 €, cucharilla o,10 €, meadita durante el día o,25, si es por la noche 0,25 € más o,05 € de luz y así todos los servicios que puede encontrar el peregrino en el albergue).

También me comentaban que en algunos sitios a los peregrinos por la litera les cobran ocho euros y a los que hacen el camino en bici once, ocho por la litera y tres por la bicicleta. Cuando me comentaron este caso, pensé que los que regentaban el albergue eran tontos, con el filón que tienen ahí con las mochilas a euro o euro y medio, se forran enseguida, aunque tiempo al tiempo.

Una de las personas a las que me imagino sacando pecho cada vez que habla de su labor con los peregrinos, porque debe ser un don nadie en su vida privada y es conocido únicamente por ser uno de esos dirigentes que desgraciadamente hay en el camino, viendo el negocio que puede ser esto, ha puesto un albergue espectacular, lo cual como decía al principio, me parece licito, porque como los gangsters, cada uno se gana la vida como puede o como sabe y nadie somos quién para censurar determinados comportamientos si antes no hacemos un examen de conciencia de los nuestros.

Este buen peregrino y hospitalero, al hacer la inversión que ha realizado en su proyecto, no ha tenido el menor rubor que alterar el camino que seguían los peregrinos. Antes caminaban por un precioso sendero, donde la naturaleza lo presidía todo, cada paso que el peregrino daba, se inundaba con los aromas que hay en muchos lugares del camino, pero como su albergue no está en el camino, desvía tres kilómetros a los peregrinos por una carretera infernal, para que pasen por delante de la puerta de su albergue. Estos son algunos de los que dirigen los destinos del camino y sus opiniones pesan en las administraciones públicas a la hora de tomar decisiones sobre las mejoras que deben hacer en esta ruta milenaria.

Lo malo de estos comportamientos, es lo contagiosos que pueden llegar a ser, si lo hacen quienes mayor interés tienen en el camino, por que no han de hacerlo los que solo se encuentran allí de paso y ha coincido que su negocio esta al lado de donde pasan los peregrinos.

Me comentaba un hospitalero que llegó como voluntario a pasar una quincena en uno de los albergues que todavía se mantienen con el donativo de los peregrinos. Este albergue se encuentra en un pequeño barrio en el que no hay ningún servicio, se abastecen habitualmente con furgonetas que van de vez en cuando por el pueblo.

Al segundo día de estar en el albergue, uno de los vecinos que tiene una huerta, llevó unos pimientos y unos calabacines para los hospitaleros y para los peregrinos que hubiera ese día.

Pensaron que era la materia prima ideal para hacer un pixto, pero le faltaban unos tomates, por lo que se fueron dando un paseo hasta otro barrio en el que si había una tienda con todo tipo de productos.

Le dijeron a la tendera que les pusiera unos tomates y ésta cogió tres de una caja, pero el hospitalero vio que estaban un poco verdes para lo que él quería y le preguntó que si no los tenia más maduros. Entonces miró en una caja que estaba fuera del expositor y sacó tres tomates a punto de pasarse, pero para el fin que iban a ser destinados parecían los ideales.

-¿Cuánto le doy? – dijo el hospitalero.

-Pues tres tomates, tres euros – respondió la tendera.

-¿Cómo que tres euros? – dijo extrañado el hospitalero – si los tiene para tirar y me los está cobrando por lo menos a cinco o seis euros, tres o cuatro veces más que los de ensalada que tiene expuestos.

-Es que estos son para los peregrinos que pasan y les cobramos a un euro cada tomate y nadie se ha quejado hasta ahora.

Vamos la desvergüenza absoluta y el problema de esta situación, es que es contagiosa y se expande como la pólvora si no se ponen las medidas para detenerlo.

No voy a ser de los que tiran la piedra y esconde la mano. Detectar estas irregularidades, está bien, darlas a conocer para sensibilizar a más personas, es mejor y denunciarlas creo que es una obligación. No debemos ser ajenos a estas tropelías y cada uno en la medida de nuestras posibilidades tenemos que poner los medios necesarios a nuestro alcance para que no sigan avanzando.

Cada uno de los casos expuestos, me lo ha trasmitido un peregrino o un hospitalero de confianza, sé que hay más y no estaría de más ir destapándolos, pero de momento, solo son eso, comentarios de situaciones excepcionales y transmitidas verbalmente.

Algunos se han ofrecido a enviarme algunas fotos que prueban cuanto se dice. No obstante, como cada uno de estos lugares es claramente identificable, si no llegan esas fotos, cuando disponga de tiempo iré visitándolos para tener esas pruebas tangibles que se podrán ir exponiendo en los lugares que visitan los peregrinos y por que no, también hacérselos llegar a los responsables de las administraciones públicas de cada lugar por si ellos tienen que tomar alguna medida al respecto.

Creo que si don Elías volviera algún día con nosotros, bien por uno de esos milagros en los que él creía o por esas reencarnaciones en las que otros creen y recorriera de nuevo su obra, viendo la degeneración que ha sufrido, se iría corriendo a una tienda de pintura y se compraría un gran bote de pintura negra para borrar todas las señales que con entusiasmo un día fue poniendo desde Roncesvalles para que nadie más manche lo que creó.

Confiemos que en esos cruces de caminos, no veamos las flechas amarillas tapadas por pintura negra, porque no me cabe ninguna duda que él nos estará mirando desde donde se encuentre y se sentirá indignado y con lo enérgico que era, se le estarán revolviendo las tripas y las entrañas al ver como estamos destruyendo lo que tanto le costo conseguir.

Que la invasión que el buscaba y soñaba, no acabe ensuciada por estos degenerados ambiciosos que solo buscan ese enriquecimiento sin importarles que con su comportamiento, están destruyendo un patrimonio que no es solo suyo, nos pertenece a todos y no tienen ningún derecho sobre él.