Para algunos, el fenómeno de la luz equinoccial, que cada seis meses se produce en la iglesia románica de Santa Marta de Tera, representa uno de esos milagros, que la naturaleza de vez en cuando tiene a bien regalarnos.

Después de dos años en los que ha sido imposible poder contemplar este fenómeno, el primer milagro, ha sido poder congregar en el templo románico a todos los que se han acercado hasta esta población bañada por el Tera, para poder disfrutar de ese fenómeno único que se produce en nuestro camino sanabrés, y el segundo de los milagros, es que el fenómeno se haya podido contemplar, porque desde primera hora de la mañana, el cielo se encontraba despejado y sin una sola nube que impidiera que los rayos del sol accedieran por el óculo y poco antes de las diez, iluminaran el capitel que se encuentra en el altar mayor.

Este fenómeno que los maestros constructores supieron integrar en la construcción del templo, junto al que se encuentra en San Juan de Ortega, es único en nuestros caminos de peregrinación y servía para anunciar la llegada de la primavera y del otoño, siendo los días 21 de septiembre y 21 de abril, los que un haz de luz, ilumina por completo el capitel al que se encuentra dirigido.

Fue una suerte que en la década de los 90, el cura de la localidad Julián Acedo, tuviera la paciencia de ver como este fenómeno se producía, habiendo sido ignorado durante siglos desde la construcción del templo.

En los últimos años, cada vez es más importante el número de personas que quieren presenciar en directo este fenómeno y se desplazan hasta Santa Marta de Tera para poder disfrutar de uno de los espectáculos que nos ofrece la naturaleza.

La constante afluencia de visitantes en los últimos años, ha llevado a la asociación del monasterio de Santa Marta de Tera presidida por Blas Paz, a organizar simultáneamente unos conciertos musicales que amenizan a aquellos que cada equinoccio se acercan hasta esta población bañada por el Tera.

En esta edición, se ha contado con un grupo vocal femenino especializado en la interpretación de música medieval que tiene por nombre Egeria, el mismo que aquella primera peregrina que caminó a Jerusalén de la que se tiene constancia escrita de su peregrinación. Se trata de un conjunto que ha recibido las mejores críticas de los mayores especialistas en la materia, obteniendo el año pasado el galardón al mejor grupo de música medieval.

Egeria ha conseguido deleitarnos con un programa eminentemente jacobeo y todos los temas que han interpretado, estaban vinculados a los caminos que de una u otra forma siguen los peregrinos que se dirigen a Santiago.

Han interpretado temas recogidos en manuscritos y códices medievales que se interpretaban en los monasterios de la vía Francigena de la escuela de Notre Dame, así como algunas obras conservadas en Montserrat. También en el repertorio han incluido algunas obras recopiladas en el códice de las Huelgas y en las cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio y han finalizado el programa con algunas obras musicales del códice Calixtino como el himno que todavía se puede escuchar en algunos encuentros de peregrinos, el Dum Pater Familas, que forma parte del repertorio que en algunos albergues y monasterios es frecuente disfrutar.

Ha resultado, como era de esperar por la trayectoria de estos últimos años, un programa que cada vez consigue reunir a más adeptos a la música y al arte y hay que agradecer la labor que en este evento han tenido aquellos que generalmente pasan desapercibidos, pero sin su trabajo y colaboración resultaría muy difícil de obtener.

Celes Verdes Panizo, como siempre ha estado pendiente de que todo resultara perfecto y una vez más, ha estado al tanto del mínimo detalle. También se ha contado con la presencia de José Esteban Vega, alcalde de Santa Marta de Tera el diputado provincial de la zona Emilio Fernández y Jesús María Prada, diputado de cultura y turismo cuya labor, está poniendo en valor los recursos con los que esta tierra cuenta.

Entre todos los asistentes, ha sido especialmente agradable poder reencontrarnos con Ángel Panizo, un peregrino de este pueblo, que además de donar la casa en la que nació para construir el albergue de la localidad, ha cedido para el museo construido sobre el antiguo palacio de los obispos de Astorga, numeroso material de sus peregrinaciones y a sus 92 años, todavía siente su pueblo de una forma especial, como cuando trataba de mostrarme en una revista del norte de Europa, la referencia que se hacía a la imagen de Santiago peregrino de su pueblo.

Tenemos en Santa Marta de Tera un tesoro que debemos preservar, sobre todo esa imagen del Santiago peregrino que además de una obra de arte única, representa un icono mundial para todos los peregrinos que caminan a Santiago. Esta obra se encuentra en peligro, cada año sufre la degradación que las inclemencias del tiempo están provocando en la frágil figura pétrea. Confiemos que nuestros representantes públicos responsables del patrimonio, sean conscientes que si no se toman medidas urgentes, en poco tiempo acabará por desaparecer, por lo que una vez más exigimos que cumplan con el cometido que tienen y preserven esta imagen, ya que de no hacerlo en poco tiempo acabará por desaparecer.

Confiemos en seguir presenciando estos milagros que se han empezado a manifestar hoy y a partir de ahora, podamos reunirnos presencialmente en acontecimientos como este y que la climatología nos permita seguir presenciando fenómenos como el de la luz equinoccial de Santa Marta de Tera.

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