almeida – 6 de enero de 2015.

Puntuales, como vienen siéndolo en los últimos veintisiete años de manera ininterrumpida, los Reyes Magos de Oriente llegaron antes de las seis de la tarde, al Salón multiusos de Faramontanos de Tábara. Allí les estaba esperando Elvira Monteso la alcaldesa de la localidad que se hizo cargo de los camellos que los habían traído,

dejándolos en uno de los corrales del pueblo para que los Reyes pudieran estar varias horas con todos los niños de Faramontanos para que recorrieran en una bonita carroza alquilada para la ocasión algunas calles del pueblo.

Después de descansar unos minutos en el Salón y reponerse del largo viaje, salieron al encuentro de los niños que ya comenzaban a congregarse en el exterior y ante la atónita mirada de los más pequeños, que no podían creerse estar tan cerca de estos personajes mágicos, fueron accediendo a la carroza en compañía de sus pajes desde donde irían repartiendo caramelos a los más pequeños.

Por varias calles de la localidad fueron saludando a todos los que se congregaban en las calles hasta que llegaron a la plaza mayor donde descendieron de la carroza y ascendieron hasta el balcón del ayuntamiento y desde allí, saludaron a todos los que se habían concentrado en la plaza para verles.

La magia de estos personajes, en un día despejado, fue atrayendo la niebla para que durante todo el tiempo que pasaron en el pueblo estuvieran cubiertos por este efecto climatológico.

Regresaron de nuevo hasta el salón multiusos, en esta ocasión la comitiva fue incrementándose con los mayores del pueblo, que junto a  los mas pequeños, fueron escoltando la carroza que llevaba a tan reales majestades y una vez en el salón, protegidos de las inclemencias del tiempo, sus majestades fueron recibiendo a los más pequeños mientras les entregaban los regalos que habían pedido previamente a través de esa carta que algunos escriben con tanta ilusión para ver si todo lo que en ella ponen les es concedido, aunque cuando no llegan todos los regalos, los pequeños siempre comprenden que han tenido que ser repartidos con el resto de los niños del mundo.

Una esplendida chocolatada, acompañada del típico roscón que se degusta en estas fechas fue el colofón de esta fiesta en la que niños y mayores disfrutaron del agasajo con el que el ayuntamiento invitó a todos los que habían acudido a recibir a sus majestades.

La música inundó el Salón en una fiesta infantil donde el baile y la diversión pusieron punto final a esa noche mágica para muchos niños que a lo largo de ella tuvieron un sueño común, aunque a algunos les costara un poco más coger el sueño pensando en lo que los magos iban a dejarles esa noche, porque casi todos se habían portado muy bien durante el año y se merecían los regalos esperados.