almeida – 25 de Julio de 2015.

HGalicia14

            La festividad de Santiago, además de ser día grande en la comunidad que acoge sus restos, es una de esas fechas que los peregrinos conmemoran con gran júbilo y una gran parte de quienes recorren el Camino de Santiago peregrinando, tratan de llegar este día ante sus restos para que su peregrinación tenga, si cabe, un valor más especial desde hace más de doce siglos que los peregrinos se dirigen a poniente.

Para comprender este fenómeno que impulsaba a miles de personas a recorrer distancias muy considerables sin medios y sin una garantía para su integridad física, debemos situarnos en la fecha en la que comenzaron los primeros peregrinos a rendir culto a lo que se decía eran los restos de uno de los Apóstoles preferidos de Jesús.

            En aquellos tiempos, gran parte de la península estaba dominada por los musulmanes, por lo que los reinos cristianos ávidos de cualquier suceso que permitiera poner por delante y exaltar su religión era aprovechado con los mayores medios propagandísticos que se conocían en la fecha y un santo protector frente al peligroso invasor musulmán y los astures estaban convencidos de que Santiago había sido quien convirtió a esa zona al cristianismo y solo les faltaba la señal de que su cuerpo estaba enterrado en esas tierras y los milagros acaban produciéndose.

           HGalicia17 El hecho ocurrió en el año 814 o según otras fuentes 834, cuando el ermitaño Pelagio “Pelayo”, vio un resplandor en un túmulo y tras comunicárselo a Teodomiro, obispo de Iria Flavia, se difundió a la cristiandad que se habían descubierto los restos del Apóstol Santiago.

            Cada reliquia de los santos era enormemente venerada, por lo que contar con los restos de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y de Maria Salomé, hermano de Juan Evangelista y uno de los doce hombres que acompañó a Jesús en sus enseñanzas, representaba un tesoro para los creyentes y la noticia corrió de boca en boca y de reino en reino hasta llegar a los confines más remotos de la antigüedad.

            No está claro que Santiago llegara a peregrinar en España, aunque algunas fuentes manifiestan lo contrario, en este caso no debió ser muy convincente, ya que hizo pocas conversiones y se volvió a Palestina.

            Santiago, fue uno de los Apóstoles preferidos de Jesús y por el ímpetu que ponía en lo que realizaba, se le llamo “el hijo del Trueno”.

Herodes Agripa, ordenó su ejecución y fue decapitado, convirtiéndose en el primero de los Apóstoles en sufrir martirio el ocho de las calendas de Agosto del año 44, siendo sus discípulos Teodoro y Atanasio, quienes en una barca transportaron sus restos hasta Finisterre, para que ocho siglos después fueran descubiertos por Pelagio.

Por esta fecha, reinaba en Asturias Alfonso II el Casto, que se convirtió en el primer personaje importante de la historia que realizó la peregrinación a Santiago y le proclamó patrón de España.

           

No está muy claro de dónde procede el nombre de Compostela, según unas fuentes proviene de compositum, que significa cementerio, otros en cambio dicen que al resplandor se le llamo “Campus Stellae”, que significa campo de estrellas y que derivó en Compostela.

            El auge de la peregrinación se experimenta en los siglos XI y XII, la descripción de la peregrinación realizada por Aymeryd Picaud a través del “Códice Calixtino”, promovido por el Papa Calixto II y la institución por este mismo pontífice en 1122 del Año Santo Jacobeo y su sucesor Alejandro III que dicta la bula Regis Aeterna, por la que se otorga indulgencia plena a quienes peregrinen a Santiago y lleguen el día del Santo, así como la imaginaria batalla de Clavijo donde Santiago Matamoros a lomos de un caballo blanco arenga a las tropas cristianas acorraladas por los musulmanes y obtienen una victoria sin precedentes, contribuyendo a que la mitología popular acrecente cualquiera de las noticias que corren de boca en boca.

           

El Códice Calixtinus, detalla para todos los peregrinos las etapas y las poblaciones para llegar a Santiago, Dominico Laffi, quinientos años después en su guía Viaje al Occidente, a Santiago y a Finisterre, mantiene en vigor las indicaciones realizadas por Aymerc Picaud, también en el códice se describen y documentan 26 milagros realizados por Santiago.

            Durante el siglo XV, las peregrinaciones comenzaron a decaer, en parte por la peste negra y la pobreza que asola Europa y un ataque del pirata Drake en el año 1.588 hace que el Arzobispo San Clemente esconda el sepulcro para protegerlo y también lo hizo que no apareció hasta 300 años después en 1.879, cuando se realizaban unas obras en el Altar Mayor.

            Pero el mayor auge de las peregrinaciones se ha producido en las últimas décadas, desde que providencialmente O Cura do Cebrero D. Elías Valiña, fue destinado a esta humilde aldea por la que los peregrinos entraban en Galicia.

           

          A 198  Fue providencial esta llegada porque D. Elías desde el primer momento comprendió la importancia que encerraba aquel emblemático lugar para la labor que tenía por delante y enseguida con el ímpetu que le caracterizaba comenzó a relanzar este Camino posicionándolo como una de las vías de peregrinación más importantes del mundo, algo impensable teniendo en cuenta que cuando él llegó a O Cebreiro, únicamente medio centenar de peregrinos recorrían anualmente este Camino de Peregrinación.

            Desgraciadamente, todo lo que el ser humano toca, acaba pervirtiéndolo y degradándolo y el Camino no se ha escapado a esta máxima porque de la espiritualidad y la energía con la que fue impulsado el Camino por quienes creían en palabras tan hermosas como; compartir, hospitalidad, etc., poco queda y algunos como D. Elías, si pudieran ver su obra, seguramente renegarían de la misma.

            La moda en la que se ha convertido el camino, le han despojado de todo aquello que un día lo hizo diferente y ahora se está pervirtiendo a pasos agigantados y acabará por convertirse en una ruta vulgar que muchos ya están utilizando para otros fines que nada o muy poco tienen que ver con la peregrinación.

            La víspera de Santiago y el día Grande, Compostela será un hervidero de personas ataviadas con los elementos que siempre han caracterizado a los peregrinos, aunque bajo ese disfraz haya muy pocos a los que pueda dárseles esa denominación, pero no importa, ellos volverán a sus casas mostrando toda la simbología que han ido acaparando (Compostela, la credencial con más sellos y no sé cuántas cosas más), aunque no hayan sabido captar ninguna de las sensaciones que el camino tenía para ellos, simplemente porque donde les esperaban fue un lugar que se saltaron en autobús o no llegaron a ese albergue en el que podían haberse empapado un poco con la esencia que en el va dejando los que si van peregrinando.

            De todas formas, el camino seguirá, para muchos más vivo que antes porque los números van dejando atrás las previsiones más optimistas, aunque tarde o temprano el tumor acabará por convertirse en metástasis y el turismo en el que se ha convertido este Camino anule la magia que en algunas épocas llegó a tener.

            Lo que sí es seguro que el Camino nunca desaparecerá, aunque como hace pocos años esté casi extinto, siempre habrá un peregrino que le dé sentido y mientras haya un solo peregrino recorriéndolo, sabrá mantener la esencia que tiene y van dejando sobre él quienes lo recorren.

            Aquellos que se encuentren caminando y todavía consigan percibir esas pequeñas sensaciones que se encuentran en cualquier rincón del camino, son los que disfrutaran como a mí me gusta hacerlo de este día especial.

HGalicia5   B 141
     

C 1128