SAF 26 dic 2013.

Es difícil conocer con seguridad cuándo comenzaron los ritos que acompañan al festejo porque contiene actuaciones que bien podrían tener su origen en los pueblos prerromanos y enlazar perfectamente  con la vestimenta propia de comienzos del siglo pasado.

Este problema se hace extensivo a las mascaradas de la zona Zamora-Galicia-Tras Os Montes que, sin duda alguna, son de la misma familia étnico-cultural, solo hay que observar los elementos comunes a todas ellas como, la presencia de enmascarados demoniacos o animalescos; el empleo de los cencerros como elemento sonoro; el uso de instrumentos amenazantes y para golpear (tenazas articuladas, tridentes, vejigas hinchadas, bolas,…); Todas ellas comparten la petición de aguinaldo, gritos, carreras y saltos; la acción se desarrolla en todos estos lugares por las calles del pueblo y la comunidad se implica en todos los actos y la  participación en la organización, es casi exclusiva de los mozos solteros, así como la dinamización y papeles relevantes de la representación festiva. En todos ellos abundan los elementos simbólicos y mágicos; mezcla de lo cristiano y de lo pagano.

El Tafarrón de Pozuelo se enmarca dentro de este tipo de mascaradas y evoca al personaje prerromano enmascarado que ayudaba al pueblo y promovía la fertilidad y abundancia para el próximo curso agrario, “modus vivendi” de la época y que más tarde sería adaptada en la época romana a sus fiestas Saturnales, Lupercales y Kalendas para posteriormente, ya en la edad media, cristianizarla; por eso el influjo de los llamados “zaharrones”, personajes que además de sorprender a su público con simios amaestrados y animales terribles o desconocidos, divertían al populacho con sus propios disfraces demoníaco-grotescos, y con gestos y ademanes obscenos (tal como se cita en el libro de Alexandre «destos auia hy muchos que fazien muchos sones otros que meneuan symios e xafarrones») sin embargo, tienden a desparecer por las prohibiciones eclesiásticas de celebrar este tipo de actuaciones. Vease al respecto lo que el concilio Avernionense de 1209 decía: «Queda establecido que en las vigilias de los santos no se harán en las iglesias ni danzas de saltimbanquis, ni gestos obscenos, ni bailes, ni se recitarán poesías de amor o canciones amorosas.» A pesar de esta prohibición y aunque muchos de estos ritos desaparecieron para siempre, afortunadamente esta ancestral mascarada se libró de la quema y ha podido llegar hasta nuestros días.

El Tafarron es, por tanto, una de las mascaradas de invierno con más personajes:

Entrantes:

Son cuatro y son los elegidos para que al año siguiente se responsabilicen de la fiesta como mayordomos, deben salir la noche del 25 al 26 de diciembre con un atado de cencerras y hacerlas sonar por el pueblo protegiéndolas con sus cachas, también serán los encargados de sacar a San Esteban el día 26 de diciembre en la procesión, así como de subastar un bollo maimón y el ramo de San Esteban cargado de naranjas y manzanas para terminar ofreciendo a todo el pueblo un rico y calentito chocolate.

Mayordomos:

Son los cuatro entrantes del año anterior y van vestidos de traje con capa y sombrero; son los responsables de organizar la fiesta y convidan a la “función local” a los jóvenes e invitados a cenar el día 25, comer y cenar el 26 y comer el 27. Al finalizar esta comida, se celebran las suertes para fijar los que al año siguiente serán los entrates.

Alcaldes:

Son dos y durante estos días son las autoridades del pueblo vestidos con traje, capa y sombrero dirigirán las votaciones y el sorteo.

Madama:

Vestida con casaca muy vistosa y sombrero a juego lleva una muñeca en la espalda llena de alfileres para que no se la quite nadie y golpea a los vecinos del pueblo con unas castañuelas para pedir el aguinaldo y perseguir a los mozos en las carreras.

Tafarrón:

Vestido con un traje de pajas, cinto de cencerras en la cintura, cinta al pelo y careta rojinegra con orejas de liebre y barba, es el encargado, junto a la Madama, de pedir el aguinaldo con una pelota que previamente se habrá fabricado con un poco de sal cubriéndola con lana hasta que no le entren los dedos en la misma y atada a un palo y un cazo que por el otro extremo acaba en dos ganchos (antiguamente se dejaban las viandas en él a forma de aguinaldo) que utilizan para castigar a los que no cumplen.

A lo largo de la semana hay varios actos que van anunciando el día grande del Tafarrón.

El día 8, el Tafarrón y la Madama hacen el convite de chocolate que comentábamos antes, el día 22 de diciembre los Mayordomos ivan a arrancar una encina acompañados de gente del pueblo para tener la leña que serviría para hacer la comida en esos días (hoy en día la encina ya no se arranca, solo se recoge leña); el día 25 de diciembre comienza la fiesta principal, al anochecer, con la misa de “vigilias”, cantada en latín y a continuación se hace la procesión con San Esteban  que encabezan los alcaldes y mayordomos con el Tafarron y la Madama que van corriendo alrededor de la procesión con los papeles invertidos, el Tafarron será la Madama y a la inversa. Al llegar a la casa del Alcalde, en este caso el verdadero edil del ayuntamiento, se gritan vivas al pueblo y a los personajes de la mascarada así como a la fiesta misma.

Y así llegamos al día grande y final de fiesta el 26 que al despuntar el día, los madrugadores alcaldes primero y después el Tafarrón y la Madama, dan los buenos días en todas las casas del pueblo con la ceremonial frase de “buenos días tenga en nombre del Hijo de Dios y de quienes Vds deseen”; cuando algún miembro de la familia visitada aún no se hubiera levantado ya se encargan estos personajes de levantarlo con algún que otro golpe.

Al finalizar de “dar los días”, a eso de la una del mediodía, se convoca a Misa con repique solemne de campanas. Mayordomos, Alcaldes, el alcalde del pueblo y una moza ataviada de carbajalina se reúnen como el día anterior y van todos hacia la iglesia acompañados por la música alegre de la dulzaina y del tamboril o caja. Los varones van vestidos para la ocasión con elegantes trajes, corbata, capa negra, sombrero de fieltro…

Luego da comienzo la Santa Misa con una procesión que se inicia con la ceremonial “venia” a San Esteban donde el Tafarrón con la careta puesta y la Madama saltan moviendo y removiendo para hacer sonar su indumentaria para terminar haciendo una genuflexión delante del santo; al terminar la misa todos los varones ofrecen al Tafarrón que desprovisto de su indumentaria típica, se coloca arrodillado en el presbiterio con una cesta en la mano; el pueblo entero se acerca hasta él y deposita en la canasta toda suerte de objetos, generalmente sin valor y cada cual más pintoresco: billetes de autobús usados, papeletas de elecciones, tapones, etc. Es como si el pueblo quisiera humillar o penalizar al que hace de Tafarrón con este gesto, por los maltratos que ha recibido durante todas las fiestas.

Tras la procesión y la Santa Misa el Tafarron y la Madama continúan correteando por el pueblo  para perseguir a sus convecinos y exigirles el aguinaldo y en caso de negárselo o hacerse los remolones, no dudan en golpearles con la pelota o las castañuelas según el caso.

El ritual de las las “votaciones” es una ceremoniosa actuación en la que los varones del pueblo forman dos filas encabezadas cada una de ellas por un alcalde y un mayordomo a los que le siguen todos los mozos del pueblo y concluyen las filas con sendos entrantes; deben formar dos filas correctamente y los alcaldes van dando un voto por cada participante en la fiesta mientras los mozos se cambian de fila y no cumplen las indicaciones, por lo que el Tafarrón debe poner orden a golpes. Cuando los alcaldes gritan “voto al tafarron” se da por concluido el acto.

Este año, Javier Ferrero Vara ha sido el encargado de dar vida al Tafarrón y Alberto Tomás Román a la Madama. Los alcaldes han sido Ángel de la Mano Gálvez y Jesús Ferrero Vara. Como Mayordomos y los organizadores de la Función dos varones, Sergio Fernández Tomás y Manuel Tomás Martín, y dos mujeres, Ana María Sánchez Gutiérrez y Andrea Cordero Moreno.

El programa del día grande, hoy 26 festividad de San Esteban, se inició, fiel a la tradición, a las 7 de la mañana cuando los «Entrantes», ataviados con cencerras, acudieron a despertar al Tafarrón y a la Madama que hacia las 8 comenzaban el recorrido , una tras otra, por todas las casas del pueblo para felicitar las pascuas a las familias. A las 11:30h Tafarrón y Madama acudieron a buscar a sus casas a los Alcaldes y Mayordomos para, a continuación, recoger todos juntos al alcalde del pueblo Jesús Tomas Pino. Los actos religiosos se iniciaron puntualmente a las 12:00h en la iglesia de San Juan Bautista, desde donde salió la procesión con San Esteban Protomártir portado por los Entrantes, siguiéndola tradición.

Las mascaradas zamoranas tienen en el Tafarrrón de Pozuelo, su “buque insignia”, con sus en total doce personajes que han participado en el acto religioso, Tafarrón y Madama, abriendo la comitiva con sus carreras, saltos y venias.

Este año, por primera vez, la misa ha sido oficiada por D. José Manuel Ramos Gordón tras la jubilación del que durante 50 años fuera su párroco D. Diego Miñambres Temprano.