Era mi padre Eugenio Rosado, quien asiduamente escribía en este periódico, hoy soy yo, su hija Sonsoles, quien escribe en nombre de toda la familia.

Es mucha la gente que nos ha hecho saber que echan de menos sus escritos que compartía sobre la historia de Tábara,  aquí en este pequeño “gran periódico” digital, como la excursión de cada año y conferencia, como sobre todo su presencia por el pueblo.

Hoy se cumple un año, 5 de Diciembre 2020 +, de su fallecimiento, de su pérdida por Covid-19, este tiempo de pandemia que estamos viviendo y a todos nos ha afectado en mayor o menor medida en nuestras vidas, son mas familias en el pueblo que también han perdido a sus familiares y nos unimos a su dolor.

Dice un poema Irlandés:

Puedes llorar porque se ha ido, o puedes sonreír porque ha vivido

Mi padre nació en la cuidad de Ávila, en una familia humilde y trabajadora, sus padres, Juan y Micaela y tres hermanos más, María, Pili y Alfonso+.

Ya estando en el colegio le decían los profesores  a mis abuelos de las aptitudes que tenía para el estudio, de su constancia.

Por ello sus padres hicieron un gran esfuerzo, como muchas familias, para que pudiese estudiar, sacaba las mejores notas estando en el bachiller y continuó haciéndolo en Madrid donde estudió Perito Agrícola, con la especialidad en Explotaciones Agropecuarias, con un brillante expediente y con la ayuda de las becas, que fue distinguido por ello.

Hizo las milicias Universitarias, y los veranos trabajaba como de más pequeño, en una tienda de ultramarinos en el centro de Ávila contribuyendo así con la economía familiar.

Nada más terminar sus estudios en Madrid, aprobó las oposiciones Nacionales al cuerpo de Peritos Agrícolas, obteniendo uno de los mejores números.

Su primer destino fue La Santa Espina en Valladolid, luego Almazán en Soria, Tábara en Zamora, Sepúlveda en Segovia, Mombuey en Zamora y Teruel donde termino su experiencia profesional hasta que se jubiló.

Comenzó su trabajo en Extensión Agraria, que tanto se implicaba con agricultores y ganaderos, y no solo era el trabajo de oficina, si tenía que ponerse a asistir un parto complicado de una vaca allí estaba (Doney de la Requejada), así como llevar el agua a diferentes pueblos de La Carballeda (Escuredo..) charlas para la higiene en las explotaciones y un largo expediente de trabajo, por lo cual fue reconocido en muchos lugares, mi padre no lo hacía por reconocimiento, sino por buen hacer y que a todos les llegaran las ayudas para sus explotaciones, bienestar y progreso.

Fue gran trabajador, estudioso, minucioso en su trabajo, tenía muchas curiosidades, devoraba libros, y su saber lo compartía con todo su entorno, y hacía llegar a todo el que quisiera leer y saber de sus escritos y su trabajo.

Hemos llorado su pérdida mucho, pero sonreímos porque ha vivido una vida llena, y en sus últimos momentos pudimos estar con él, ante la situación y estando en una uci, no estuvo solo.

Le contamos historias, su vida, su familia y todo lo que forjó (se dice que el sentido del oído es el último que se pierde) y nosotros pudimos estar con él.

Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva, o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado; tu corazón puede estar vacio porque no lo puedes ver, o puede estar lleno del amor que compartiste.

Un 8 de Diciembre mi padre recién llegado a su nuevo destino Tábara conoció a mi madre Toña, y allí comenzó una historia, una relación de amor.

En Tábara junto con D. Filiberto pudieron llevar a cabo muchos proyectos en Extensión Agraria.

El próximo destino sería Mombuey, ya casado, donde mi padre por parte del Ministerio de Agricultura sería el encargado de abrir una nueva oficina de Extensión Agraria que reunía muchos pueblos de La Carballeda, recién llegado y con muchas ganas de poder trabajar y dar bienestar y enseñanzas a agricultores y ganaderos.

Allí llegamos los cuatro hermanos nacidos en Zamora, fruto del amor de nuestros padres, una infancia feliz que recordamos a lo largo de nuestras vidas.

Junto con las amistades del pueblo que siguen a día de hoy, hacían que el pueblo fuese dinámico, ayudando en las fiestas, comprometiéndose, tanto se ponía arreglar el reloj del ayuntamiento, como la iglesia, aparte de sus trabajos.

Reconocimiento en vida, Tábara le nombró Tabarés del año, y tras su fallecimiento le escribieron amigos de La Carballeda y de cuantos lugares había trabajado.

Hemos podido ver y escuchar, junto con  mi padre cuando íbamos a todos esos pueblos de La Carballeda, lo comprometido, lo trabajador que era y todo lo que pudo hacer allí, por voz de agricultores y ganaderos.

A los años un nuevo destino Teruel, una cuidad pequeñita, lejos de las raíces y la familia nos esperaba.

En Teruel, como dicen, hemos hecho vida, y como todos los padres, quieren un futuro y un bienestar para los suyos, con los valores de responsabilidad, trabajo y esfuerzo inculcados, ya que mi padre era muy recto, con sus virtudes y defectos, hemos llegado a ser lo que queríamos, teniendo siempre en cuenta esos valores, Gracias Papá.

En Teruel trazó su vida profesional hasta su jubilación, con mucho trabajo y dedicación.

Siempre acordándose y teniendo presente sus inicios en Extensión agraria, y llevando el nombre de Ávila y Zamora allí donde iba.

Tras su jubilación pudo compartir todo lo que escribía sobre Tábara y otras curiosidades, a través de este periódico de la mano de su director y amigo Santi, gracias Santi.

Siempre lo veía con sus libros, mapas, papel y boli trabajando, trabajador incansable, su curiosidad y, sobretodo, poder compartir con todos.

Ensalzando el pueblo de Tábara y sus gentes, pueblo que tanto quería y cumplimos su voluntad de ser enterrado Tábara.

Todos esos trabajos los pudo compartir en este periódico, al que tiene acceso todo el que quiera, guardamos con mucho amor todo lo que él escribió, y algún escrito que algún día verá la luz.

Nos gustaría dar las gracias al Ayuntamiento,  contaban con él para hacer las excursiones y conferencias que en Agosto, por las fiestas, venían organizando los últimos años, con carácter cultural y al que asistían bastantes personas.

No estaría mal, poder marcar esos caminos a las Fuentes como atractivo turístico del pueblo, este trabajo que tan minuciosamente trabajaron entre él y Santy y cuyas rutas se pueden ver en Tu voz digital.

Tenemos el corazón lleno de cariño y amor aunque ya no te podamos ver, de todo tu trabajo, también  de ese genio que muchas veces tenías.

Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío y dar la espalda, o puedes hacer lo que a él le gustaría: Sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

Queremos dar las gracias, gracias infinitas a todos por la preocupación y apoyo incondicional cuando estuvo ingresado en uci, todas las llamadas, mensajes… palabras de aliento que tras su fallecimiento, nos hemos sentimos muy arropados.

De toda la gente que formó parte de su vida conociéndolo o no.

A toda la familia, pilar fundamental, que con amor y entereza, seguimos ante la falta de seres queridos que siempre tenemos presentes cuando estamos juntos, porque seguiremos así celebrando todo y juntos, porque a él le gustaría…

Hoy, día 5 de Diciembre, estaremos todos juntos contigo, no hay día que no te tengamos presente y aunque nos pueda invadir la tristeza, seguimos adelante con esa fuerza que trasmitías y todos esos valores que tenemos presentes cada día, y ese legado que nos has dejado tan importante, la familia que creaste.

Allí donde estés, te imaginamos con tus libros, por caminos con la bicicleta encontrando restos de fuentes, con tus curiosidades….

GRACIAS PAPÁ.

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