• Sesnández de Tábara, ha vivido este pasado fin de semana sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Carmen, del 15 al 19 de septiembre, marcando el retorno de las celebraciones anuales tras varios años sin una comisión de fiestas.

La localidad se unió en un esfuerzo colaborativo, formando una comisión que involucra a representantes de cada una de las 11 peñas locales. Este modelo de gestión participativa permitió la toma de decisiones de manera consensuada, revitalizando así la esencia festiva de la localidad.

Las festividades arrancaron con un repique de campanas que anunció el comienzo de los festejos. Acto seguido, un alegre desfile de peñas recorrió las calles de Sesnández, inundando la atmósfera con entusiasmo y algarabía.

El pregón de fiestas fue un momento emotivo para los asistentes, marcando oficialmente el inicio de las festividades. Durante la verbena, se ofreció sangría y sopas de ajo, una tradición culinaria que añadió un toque auténtico a la experiencia festiva.

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Los juegos al aire libre para adultos y actividades infantiles mantuvieron a todos entretenidos durante toda la jornada.

Una tradición arraigada, el juego a la calva, fue un punto culminante para los lugareños, evocando la nostalgia y el arraigo histórico de la localidad.

El sábado, estaba previsto, tras el bullicioso mercado medieval, que el ayuntamiento ofreciera hornazos y limonada para el pueblo, sin embargo, la climatología no lo permitió y este acto se trasladó al lunes junto con la cena multitudinaria.

El mercadillo contó con una significativa participación de la Asociación Cultural Sierra de Sesnández, presentando bollos especiales y caseros, así como artesanías que reflejaban la autenticidad y creatividad de los vecinos.

Una cena organizada por el ayuntamiento, que se ha convertido en una cita ineludible para los vecinos, se lleva a cabo en plena calle, donde se enciende una lumbre y se preparan suculentos potes con patatas y venado para deleitar a todos los presentes. Desde tempranas horas de la tarde, las mujeres del pueblo se afanaban en pelar patatas y prepararlo todo, mientras los vecinos comenzaron a instalar sus mesas y sillas junto a la lumbre, creando un ambiente acogedor y festivo en las calles del pueblo.

La lumbre ardiente y los potes con patatas y venado cocinándose creaban un aroma tentador que impregnaba el ambiente, despertando el apetito de los asistentes. Las risas y las charlas entre vecinos añadían un toque especial a la velada, demostrando, una vez más, la unión y la cercanía de esta localidad.

En esta edición, la Asociación de Sierra de Sesnández jugó un papel fundamental en la diversión de la noche al llevar a cabo un animado bingo y diversos juegos.

La Asociación Cultural Sierra de Sesnández, con 26 años de experiencia, organizó una magnífica exposición este año con el tema de vestimenta antigua. En esta edición, las jóvenes emprendedoras locales también dejaron su huella, ayudando en estas actividades.

Las fiestas de Sesnández no solo marcaron el regreso de la tradición festiva, sino que también demostraron la unión y el espíritu emprendedor de la localidad. Una celebración que renueva el orgullo local y fortalece los lazos entre generaciones.

Galería de fotos ofrecida por María Andrés Pascual

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