Juan J. Jiménez Llamas – 01 de enero de 2016

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Peregrinos ante el Alberge de Tábara, Zamora.

Los caminos santiagueños son propicios para el hallazgo de personajes singulares, que a veces caminan en las rutas solitarias o bien atienden a la peregrinación.

Uno de estos es José Almeida, zamorano, 57 años, antaño dedicado a actividades empresariales en el País Vasco y que en un momento decidió reordenar su vida para atender a la peregrinación, a la antigua usanza, entendiendo la Hospitalidad como una forma altruista de entrega al viajero y como un sistema de vida más profundo.

Almeida regenta el albergue de Tábara, ubicado en el “Camino Sanabrés”, en el que se dedica al peregrinaje, sin olvidar su faceta de escritor y su amor a la conservación de las tradiciones populares de la región.

En 2012, él con un grupo de compañeros mantuvo una reunión en Asturias, en la que acordaron aportar parte de su tiempo y conocimiento para mejorar las instalaciones que hay en el Camino. De ese encuentro nació la Asociación Peregrina El Espíritu de Santi. En los estatutos dieron especial importancia a la recuperación y mantenimiento de algunos albergues que se encontraban en declive aplicando la acogida tradicional (ofrecer una cena y un desayuno comunitario y no cobrar nada a los peregrinos, que estos mantuvieran las instalaciones con sus donativos) y ante todo, la defensa del Camino ante las agresiones que estaba sufriendo.

Presentaron algunas propuestas en Asturias y mientras esperaban respuesta, vieron que algunos albergues en la Vía de la Plata y en el Camino Sanabrés se iban a cerrar o estaban en riesgo de cerrarse. “Como soy zamorano y las raíces tiran –explica José Almeida- decidimos volcar nuestros esfuerzos en estos caminos”.

“En febrero de 2014 –añade- llegamos a un acuerdo con el Ayuntamiento de Tábara para llevar la gestión de su albergue aplicando la filosofía antes comentaba y pusimos en práctica esta labor en el Camino Sanabrés.”

El éxito ha sido real, a juzgar por los comentarios que han dejado alguno de los 1625 peregrinos que han pasado por el albergue y los que dejan en algunas guías para peregrinos como es el caso de Consumer-Eroski. Tábara se está convirtiendo en un referente del Camino. “Aquí han encontrado lo que muchos buscan cuando hacen la peregrinación y desgraciadamente en los lugares más masificados se está perdiendo”, explica Almeida. “Son cosas sencillas, una sonrisa cuando llegan destrozados, un vaso de agua los días calurosos, una conversación o simplemente saber escuchar y sobre todo, compartir, compartir esos momentos que se encuentran en el albergue, es lo que hace que ninguno de los 1625 se haya marchado por la mañana sin despedirse con un abrazo”.

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Portada del libro Pensamientos Peregrinos, de Luis Almeida.  

“Nuestro objetivo es que a medio plazo, en el Camino Sanabrés haya dos o tres lugares más en los que se aplique esta filosofía y convertiremos al Camino Sanabrés en ese que buscan muchos peregrinos. Estamos en contactos con varios ayuntamientos para asumir la gestión de sus albergues y es posible que a corto plazo podamos anunciar la gestión de alguno más”

De momento, se está manteniendo el contacto con los peregrinos a través de las páginas del periódico “tuvozdigital.com” en donde han creado un espacio “Buen Camino” desde el que se informa de todo cuanto acontece en este Camino y editan también en ese medio una revista de 16 páginas que lleva el nombre del Camino Sanabrés y en la que se ofrece información a los peregrinos.

Los proyectos van más allá, pasando por la potenciación del Camino, la recuperación de tradiciones de la comarca, la realización de encuentros con niños…

Para Almeida, la vida de hospitalero es un una satisfacción. El cambio de sistema de vida le ha mostrado que es posible vivir con mucho menos y ahondar más en el gozo de cada día merced a la hospitalidad y el compartir vida y experiencias con los viajeros.

A veces, esas historias compartidas le sirven para elaborar nuevos libros: “Mis publicaciones son fruto de la labor de acogida que estoy ofreciendo ya que la mayoría de las historias que cuento, son historias de otros a las que doy forma y en ocasiones introduzco alguna moraleja para que sirvan como reflexión a quienes las leen”.

Hasta el momento ha publicado seis libros en los que toca diversos géneros. Las dos últimas publicaciones son Los cuentos de Almeida y Pensamientos peregrinos. Son obras bastante dispares, según el hospitalero y escritor:

“Los cuentos de Almeida, son historias que muestran lo mágico de este Camino; una mezcla de narraciones extraordinarias, difíciles de entender, que puedan ocurrir y ocurren en la vida real. Algunas, ya se han convertido en leyendas en los lugares en los que se ubican.

Cada peregrino que recorre el Camino -añade Almeida- tiene algún momento en el que experimenta sensaciones que no consigue comprender, por eso las guarda para él y difícilmente se atreve a compartirlas porque alguno puede llegar a pensar que se encuentra ante un iluminado. Afortunadamente, muchos peregrinos que pasan por el albergue, saben de mi afición a escribir estas cosas y las comparten conmigo. Algunas son tan entrañables que no me queda más remedio que compartirlas con el resto de los peregrinos y les voy dando forma hasta que ven la luz en alguno de los escritos que hago y publico, bien a través del ámbito digital o en los libros.”

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Portada del libro Los cuentos de Almeida.  

Sobre Pensamientos peregrinos, dice que no estaba previsto que fuera un libro, pero al final, ha sido “voluntad de los peregrinos” que así fuera.

“Soy un aficionado a la fotografía y en los caminos que recorro, capto algunas instantáneas que quien las ve, le parecen bonitas y sobre todo diferentes. También me gusta escribir reflexiones, esas citas de una o dos líneas que encierran un profundo contenido en las pocas palabras que contienen. Estas citas, las ofrezco cada noche a los peregrinos, ellos escogen una y se la guardan, es su reflexión para los días que tienen por delante antes de llegar a Santiago”.

“Curiosamente -agrega- una buena parte de los que escogen la cita, dicen que parece que ha sido escrita para ellos, a pesar que la toman aleatoriamente entre un centenar. No es fruto de la casualidad, era la que estaba destinada para ellos. Con las fotos y las citas, he comenzado a hacer montajes que consiguen realzar las dos cosas. Pensé hacer un libro fotográfico para que los peregrinos se entretuvieran mientras estaban en el albergue. Muchos lo deseaban comprar; y fueron ellos los que me animaron a publicarlo”

Finalmente, señala Almeida, entre las 3000 fotografías que tiene montadas con citas, decidió hacer una selección de 333 que se incluyen en Pensamientos Peregrinos, libro que seguramente tendrá una continuación, dada la acogida que ha tenido la obra.