Vecinos y manifestantes esperan que Eugenio Ratón, de Sesnández, y Ángel Martín, de Tábara, puedan abandonar la unidad de quemados lo antes posible y regresar a sus casas

La Plataforma por la Defensa de la Sanidad Digna de la Zona Básica de Salud de Tábara era. Hoy, mucho más que una plataforma. Sus reivindicaciones habituales, centradas en las necesidades concretas de su área geográfica, pasaron a un segundo plano ante los acontecimientos de esta última semana: un incendio que se ha llevado por delante 36.000 hectáreas, un ecosistema, animales, cosechas y dos vidas humanas, las de Daniel y Victoriano.  Además, Eugenio y Ángel luchan contra sus gravísimas quemaduras en una cama de hospital.

Para todos ellos, y para otros afectados menos graves por inhalación de humo o quemaduras, tuvieron palabras de cariño los manifestantes.

Y de indignación. Porque el abandono en materia de Sanidad al que se ven sometidos los pueblos de las áreas rurales no es el único “olvido” de las Administraciones públicas, nacionales y regionales, pero especialmente las regionales, que son las que tienen las competencias tanto en materia sanitaria como medioambiental.

Recuerdo para Daniel y Victoriano, los dos fallecidos

Daniel Gullón, bombero forestal de 62 años, no se habría visto cercado por el fuego en Ferreruela de Tábara si oficialmente no fuera un brigadista. Si la legislación vigente no lo hubiera puesto en primera línea de fuego. Porque un bombero puede jubilarse anticipadamente o hacer labores que no les enfrenten directamente a las llamas. Pero esa figura profesional no solo no existe como tal en Castilla y León, sino que, además, es más cara. Mucho más, por lo que parece, que una vida humana. El plan de prevención de incendios de Castilla y León, por su parte, es de 1999. De cuando Daniel tenía 39 años.

Victoriano, de 69 años, se vio atrapado por el fuego cuando pastoreaba sus ovejas. Nada pudo hacer para escapar ante la velocidad y virulencia de un incendio que prende como la yesca en montes abandonados invierno tras invierno y que, insistentemente, han sido repoblados con pinos, árboles no autóctonos de la zona y excelentes propagadores de incendios.

Ángel y Eugenio, poneos bien

Los manifestantes tuvieron un recuerdo muy especial también para los dos heridos más graves del incendio, Eugenio Ratón (65 años), de Sesnández de Tábara, que evoluciona en la unidad de quemados del Hospital de Getafe, y Ángel Martín (53 años), natural de Tábara, que puso su excavadora y casi su vida a disposición de su pueblo para crear un cortafuegos salvador.

El caso de Ángel pone de manifiesto no solo el coraje de los zamoranos, sino su necesidad de enfrentarse a los problemas en primera persona. Hubo 5.000 vecinos desalojados, pero otros muchos se quedaron a defender sus casas, sus negocios, sus pueblos. Si no hubiera sido por sus propios tractores y maquinaria agrícola, posiblemente muchos de esos pueblos evacuados ya no estarían en el mapa. Como no lo están ya sus montes.

Su esfuerzo, junto con el de los cuerpos implicados en la extinción del incendio (Guardia Civil, UME, bomberos…) fue insuficiente. Fue claramente insuficiente ante una tragedia que nunca sabremos hasta qué punto habría sido, si no inevitable, sí al menos reducida a un incendio más de un verano cualquiera.

Agradecimientos

Con los zamoranos aún sobrecogidos por la situación, la Plataforma ha apartado momentáneamente su tema central, la sanidad, para tener un agradecimiento muy especial a todas las personas implicadas en las labores de extinción, en cualquiera de sus formas: desde quienes han estado apagando llamas a particulares y organizaciones de todo tipo que han hecho donaciones o han apoyado a quienes estaban en primera línea de cualquiera de las formas posibles.

Ahora queda mucho trabajo por hacer. Los animales comen todos los días, y se han quedado sin forraje y sin pastos. Las abejas no podrán hacer su miel en mucho tiempo. Los agricultores no tendrán nuevas cosechas hasta dentro de un año. Y, por supuesto, las vidas que se han perdido no volverán. Desde la Plataforma por la Defensa de la Sanidad Digna de la Zona Básica de Salud de Tábara seguiremos luchando para que Zamora deje de ser la gran olvidada en la que es, posiblemente, la comunidad autónoma más desatendida por sus propios políticos

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