En un sábado que normalmente se caracteriza por la unión en la lucha por la sanidad pública, esta vez se siente más pesado que de costumbre. Un crespón negro corona nuestros corazones, un símbolo de duelo que se extiende más allá de las palabras.

Antes de abordar este relato, Azahara pedía disculpas si en algún momento su voz se entrecortaba o quedaba pendiente de un pequeño hilo invadida por la emoción, “es lo que tiene escribir y hablar con un trocito de su corazón en mi garganta”, decía Azahara.

Cada sábado, nos unimos como una comunidad comprometida por una causa noble: la defensa de la sanidad pública. Pero en esta ocasión, nuestro encuentro está sombreado por una noticia devastadora.

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El pasado lunes, perdimos a una compañera incansable y apasionada, Mila, y su esposo Paco sigue luchando hoy por aferrarse a ella. Siempre recordaremos a Mila y Paco como esas personas que tocan nuestras almas profundamente cuando las conocemos. Eran seres enriquecedores, luchadores incansables, trabajadores dedicados y vitalistas, con la humildad como estandarte. Eran precisamente el tipo de personas que todos queremos tener cerca en nuestras vidas.

Mila y Paco eran defensores apasionados de lo que algunos llaman «España Oculta» o «España no Vaciada». Eran personas de pensamiento sabio que unían sus manos para forjar un futuro digno para todos. Mila era una madre y abuela valiente, una mujer de raza, y cuando hablabas con ella, entendías de dónde venía su fuerza.

La vida puede ser injusta, eso lo sabemos todos, pero nos queda el consuelo de pensar que la Tierra se le queda pequeña a personas como Mila. Llegará un día en el que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza, y Mila nos deja con el mayor de los tesoros: el privilegio de haber luchado a su lado cada sábado. Escuchábamos su incansable voz, alzando su grito al unísono, exigiendo un derecho fundamental que no entiende de colores políticos. Un derecho que costó sudor, sangre y lágrimas a generaciones anteriores y que sigue siendo por y para todos. Solo aquellos con humildad en el corazón pueden gritarlo de esa manera. Aunque su voz se apague, su corazón nos acompañará siempre.

Hoy, decía Azahara “amarraremos fuerte su pancarta, nuestra pancarta, y cada sábado alzaremos nuestra voz sin descanso, para que Mila nos oiga, porque no debemos tener duda alguna de que su espíritu permanece entre nosotros. Ha dejado un legado de puños incansables al alza, y su recuerdo continuará guiándonos en la lucha”.

En nombre de la Plataforma de Defensa de la Sanidad Pública en la Zona Básica de Tábara, “enviamos un fuerte abrazo a la familia en estos duros momentos y deseamos una pronta recuperación para Paco, para que pronto pueda reunirse con nosotros”.

Hoy, en este sábado lleno de dolor y gratitud, guardamos un minuto de silencio en honor a nuestra querida compañera Mila. Descanse en paz, Mila, tu legado perdurará en nuestras voces y corazones mientras continuamos la lucha que tanto amaste.

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