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La tela de araña

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almeida – 13 de mayo de 2014.

Cuando te interesas por conocer los motivos que llevan a muchos a recorrer el Camino de Santiago, una gran parte de los peregrinos no saben realmente como explicarlo, tratan de buscar las palabras que para ellos representa algo muy sencillo, pero tardan en encontrarlas.

Otros sin embargo, ofrecen mil razonamientos por los que se encuentran en el Camino. Son tan diversos, que resulta muy difícil poder resumirlos, porque casi pueden llegar a ser tantos como los peregrinos que van pasando por el albergue.

Pero la mayoría, sólo utiliza la palabra magia. Eso es lo que sienten cuando lo recorren por primera vez y aseguran que esa magia les ha enganchado de una forma que no pueden desprenderse del poder de atracción que el Camino va a representar para ellos el resto de su vida y no se cuestionan nada más, sencillamente se dejan llevar por esa llamada que de vez en cuando sienten y cuando la escuchan saben que tienen que ponerse la mochila a la espalda y comenzar a caminar.

Sin embargo, siempre hay algunos peregrinos que profundizan más en estos temas, buscan esas respuestas que no existen y tratan de dar contestación a cada una de las preguntas que se van gestando en su interior hasta que encuentran la respuesta que más se ajusta a lo que ellos pueden esperar de este sendero mágico.

Paso por el Albergue de Tábara una peregrina para quien el Camino lo veía como una prolongación del mundo y el mundo estaba comprimido en una tela de araña y siempre que pensaba en el Camino, lo contemplaba como esa tela de araña en la todo está directamente relacionado.

Los poderes que van moviendo el mundo, el poder militar el poder económico, el poder religioso o del pensamiento, guardan una conexión en la que todo esta relacionado y cuando se altera uno de los equilibrios que mantienen este orden, inevitablemente, los demás resultan de alguna manera afectados.

El Camino, para ella, se encontraba en el centro de todo este poder de energía, es más, según aseguraba, la conexión de todos los poderes giraba en torno al Camino. La vía de las estrellas era el centro gravitatorio sobre el que todo se asentaba, por eso la energía que fluía de esta vía de peregrinación, era la que podía hacer variar los otros focos de poder.

He de decir que razonaba cada uno de los argumentos que me estaba dando y sobre todo la veía tan convencida de lo que estaba contándome, que apenas quise interrumpirla y dejé que me ofreciera toda su valoración sobre el Camino.

Cuando terminó, me quedé pensando en todo lo que había escuchado tratando, no de darle una explicación razonable, sino por lo menos de comprenderlo y después de darle muchas vueltas, creo que me quedo con aquellos que aseguran que van al camino, porque cuando pasa cierto tiempo, notan que les entra el mono del Camino.