• En un año marcado por la inclemencia del tiempo, la Semana Santa de Tábara desafía las expectativas y se erige como un faro de tradición y devoción en medio de la adversidad. A pesar de los pronósticos meteorológicos poco favorables, los fieles se congregaron para celebrar esta festividad tan esperada en el calendario español.

El Viernes de Dolor, día emblemático en estas tierras, vio a la más importante procesión realizando un recorrido abreviado, una concesión a la naturaleza que no permitió alcanzar la cruz, símbolo central de la conmemoración. Sin embargo, la esencia y el fervor no se vieron menguados por la lluvia que amenazaba con opacar la solemnidad de la ocasión.

A pesar de los contratiempos, multitud de fieles se congregaron para participar en el Santo Entierro y en la procesión nocturna del «Pendebás». Esta última procesión, seguida por una gran cantidad de personas, testimonió el deseo de acompañar a María Dolorosa en su doloroso recorrido tras la pérdida de su Hijo. A diferencia de la procesión de la tarde, esta vez se completó el trayecto, permitiendo que la devoción y el respeto fluyeran en cada paso.

La procesión del Santo Entierro, punto culminante de la Semana Santa local, atrajo a una gran multitud de devotos que, a lo largo del corto recorrido, recitaban con fervor el Santo Viacrucis. Este acto de fe y comunión evidenció la fortaleza espiritual de los tabareses, que persiste incluso ante las adversidades impuestas por la naturaleza.

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A pesar de las circunstancias desfavorables, la Semana Santa en Tábara está transcurriendo con relativa normalidad. Las calles, lejos de estar desiertas, están impregnadas de movimiento y actividad, testigos silenciosos del arraigo y la vitalidad de esta celebración ancestral.

La Semana Santa en Tábara, por tanto, ha demostrado una vez más su capacidad para resistir los embates del tiempo y las condiciones climáticas desfavorables. A través del fervor y la devoción de sus habitantes, esta festividad continúa brillando con luz propia, recordándonos la importancia de la tradición y la religiosidad en tiempos de adversidad.

Fotos cedidas amablemente por Marta Conquero

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