“No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano. En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible”. Eduardo Galeano

Lo más triste que hay para un ser humano es emigrar.

Salimos del país buscando un refugio, una mejor calidad de vida.
Valor, hace falta mucho valor, para dejar atrás tu país, pero sé que viviré experiencias enriquecedoras con ello.

Emigrar también significa huir de la pobreza, porque huimos de España como si nos escupiera este sistema buscando un lugar donde haya trabajo para poder vivir y que tus hijos puedan tener una educación, porque cuando se tiene un motivo, un sueño o una meta, se hace hasta lo inimaginable por alcanzarlo.

Emigrar palabra triste si la hay, significa dejar tus afectos, amigos, familia en fin tantas cosas. También los sabores, aromas de las comidas tradicionales, aromas de los árboles. Todavía tengo en mi memoria el olor de los Almendros en flor anunciando la primavera en España.

Llegas a un lugar donde siempre vas a ser de otro lado, entonces te conviertes en alguien que viene a quedarse con el trabajo ajeno. Realizas los trabajos más precarios con sueldos más bajos sin seguridad social ni cobertura médica.

Cada emigrante forzoso que se ha ido a otro país, ha dejado en España familiares, amigos, historias, logros y recuerdos; y se lleva consigo la angustia, ansiedad, tristeza , morriña y dolor permanente de pensar en los seres queridos que tuvieron que quedarse y siguen padeciendo la destrucción sistemática del país, arrasado por una gran avalancha de desahucios, paro, hambruna que acaba con todo a su paso.

Tu corazón siempre, por el resto de tu vida estará dividido en dos, pero recuerda, lo más importante de tu vida eres tú, porque si tú no estás bien, no podrás ayudar a los tuyos, así que, a levantar esos ánimos, y seguir adelante en la búsqueda de tú felicidad y del logro de tus sueños.

«vivir en el extranjero no es sinónimo de riqueza, buena vida y buen trabajo. Vivir en el extranjero es más bien, sinónimo de mucha lucha, de trabajo muy duro, de mucho sacrificio, soledad, nostalgia, valentía y de ganas de sobrevivir». «renunciar a muchas cosas y sacrificarme por otras, para tener una vida mejor, aunque en la mayoría de los casos es una lucha constante».