CARTA ANTE LAS FIESTAS DE LA INMACULADA
PATRONA DEL SEMINARIO 2023, Luis Fernández Olivares

Queridos amigos y familia del Seminario:

Es posible que, al asomarnos hacia nuestro mundo, las dificultades de la actualidad, social y eclesial, puedan tentarnos con la inseguridad y el miedo, al igual que les pasó a los discípulos encerrados en el cenáculo, por miedo, después de la pasión y muerte del Señor. Sin embargo, la celebración de la fiesta de la Inmaculada, viene a recordarnos esta gran verdad: ¡tenemos Madre!

Ciertamente vivimos tiempos complejos. Vemos como nuestra sociedad, está cada vez más crispada y enfrentada. Esto se debe a nuestro distanciamiento de Dios, que, como Padre común, nos hace descubrirnos hermanos unos de otros y no rivales a abatir. Guerras recientes como la de Ucrania o Tierra Santa, entre otras tantas que se dan en el mundo y que no abren los telediarios, son buena prueba de ello. Otras situaciones como la persecución a los cristianos en tantas partes del mundo, el fenómeno migratorio en búsqueda de promesas falsas por parte de las mafias que ponen en riesgo la vida de tantos inocentes, la enfermedad, la mentira, el relativismo moral, el ataque a la vida y dignidad de la persona, la soledad… nos ponen de manifiesto que la humanidad está gravemente afligida. A pesar de todo ello, como los últimos pontífices han recordado tantas veces, ¡no podemos dejar que nos roben la esperanza!

María Inmaculada se presenta ante nosotros siempre, pero especialmente en estos días de su fiesta litúrgica, como verdadera “Madre en la aflicción” y fuente de esperanza. “Como un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo” (Is 66,13). Me parece que esta puede ser una buena imagen para reflexionar estos días: somos pocos en el Seminario Mayor y Menor, estamos viviendo una nueva etapa, algunas incertidumbres, nos gustaría ser más… y, en medio de todo ello, una gran verdad: ¡tenemos Madre! Una Madre, bajo cuya protección, han crecido y se han formado las diferentes generaciones de sacerdotes diocesanos y a la que veneran con gran devoción. Nosotros, los que estamos en este momento concreto de la historia de nuestro Seminario Diocesano, acompañados, ayudados y apoyados por todos los que nos han precedido en esta casa común del presbiterio, queremos continuar, con el mismo cariño, el legado que de ellos hemos recibido. Cada uno ha dejado una huella importante que agradecemos, ahora nos toca también a nosotros.

Y ¿Qué es lo propio de una Madre? ¡Estar y amar! Siempre está, especialmente, en los momentos en el que las situaciones vitales nos afligen. “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio” (Jn 19, 25-27). Pero su
estar no es un estar pasivo, o de mera espectadora, sino que está con amor, como solo ella sabe hacer, sin reservas ni condiciones, te quiere por ser quien eres: hijo.

Como en el cenáculo, mientras los discípulos estaban abatidos por lo que había sucedido con Jesús, María permaneció con ellos en oración y alentándolos con la esperanza de que el Hijo cumpliría su promesa de que había de resucitar de entre los muertos. María mantuvo viva la esperanza de la Iglesia naciente. Es por eso que se presenta ante nosotros como “Estrella de la mañana”, “Salud de los enfermos”, “Consoladora de los afligidos”, “Auxilio de los cristianos”, “Perpetuo Socorro”, “Refugio de los pecadores”, “Reina de la paz”, “Consuelo de los migrantes”, “Puerta del Cielo”…

¡UNA NUEVA OPORTUNIDAD!

La fidelidad de María, nos dice el papa Francisco, se ha transformado en esperanza e, incluso, en valentía. “Ella, a pesar de que no siempre comprendía todo lo que estaba sucediendo, se nos muestra como una mujer valiente, que no se detiene ante las dificultades” (Catequesis 10 de mayo 2017). Estas actitudes que ha vivido María son las que ha dejado a la Iglesia en el tiempo que compartió “junto a los discípulos de su Hijo, acompañándolos y animándolos como madre de esperanza”. “No estamos huérfanos, tenemos una madre en el cielo. Es la santa Madre de Dios, que nos enseña la virtud de la esperanza”.

Tenemos por delante una novena con su fiesta. Vivamos estas jornadas en la actitud espiritual de sabernos niños en brazos de una Madre que nos consuela y nos regala la esperanza que viene de lo Alto. Este consuelo, lejos de adormecernos en sus brazos, será la medicina que nos ponga en camino para, como ella, vivir a tope la voluntad de Dios en nuestra existencia cotidiana: ser fieles a la vocación que hemos recibido, entregar la vida y hacer de veras lo que tenemos que hacer cada uno.

Se trata, pues, de una nueva oportunidad y unos días preciosos en los que honrar y dar gracias a Dios por nuestra Madre Inmaculada. Tenemos que ponernos, en primer lugar, a preparar con cariño todo lo necesario para sus fiestas. Los predicadores de la novena se pondrán en camino, los que vivimos en casa dispondremos los elementos materiales necesarios, también para acoger a los que vendrán a acompañarnos.

En segundo lugar, y más importante, tenemos que preparar el corazón para que nuestra fiesta sea un verdadero acontecimiento espiritual. La oración de estos días, el rosario y la Eucaristía, el sacramento del perdón, el estudio… tiene que ayudarnos. Sí, es lo que hacemos siempre, pero hay que renovar el fervor. No dar nada por sabido. Abrirnos a la gracia de Dios y acoger su llamada a la conversión. Crecer en virtud y dar pasos adelante en nuestro camino de santidad.

Virgen Madre Inmaculada, Patrona de nuestro Seminario, Ruega por nosotros


Luis Fernández Olivares
Vicerrector del Seminario Mayor
Rector del Seminario Menor

NOVENA Y FIESTA DE LA INMACULADA

PATRONA DEL SEMINARIO

ASTORGA 2023

“Madre en la aflicción”

DEL LUNES 27 DE NOVIEMBRE

AL MARTES 5 DE DICIEMBRE:

  • A LAS 19:30 ROSARIO
  • A LAS 20:00 EUCARISTÍA

Predican los Vicarios y Arciprestes de la Diócesis, el Padre Espiritual y el Diácono.

EL MARTES DÍA 5:

ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA

A LAS 20:00 VÍSPERAS SOLEMNES

Predica el Vicerrector del Seminario Mayor y Rector del Seminario Menor.

EL MIÉRCOLES DÍA 6:

FIESTA DEL SEMINARIO A SU PATRONA

A LAS 12:00 EUCARISTÍA SOLEMNE

PRESIDE EL SR. OBISPO

VIERNES 8:

MISA PONTIFICAL EN LA CATEDRAL DE ASTORGA, A LAS 12 HORAS, PRESIDIDA POR EL SR. OBISPO.

TODAS LAS CELEBRACIONES TENDRÁN LUGAR EN LA CAPILLA MAYOR DEL SEMINARIO

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