Que una provincia conformista y resignada como Zamora, consiga reunir a más de 2000 personas en una reivindicación de los derechos que tratan de arrebatarle, es algo que a muchos podría parecerles impensable, porque esta sociedad, que se ha ido acostumbrando a asumir el olvido por parte de quienes tienen la responsabilidad de mejorar su calidad de vida, ha sido siempre poco dada a este tipo de reivindicaciones, por eso, ayer Zamora mostró su indignación y repulsa ante la política sanitaria, que la junta de Castilla y León está llevando a cabo en nuestra comunidad.

Desde hace ya unos años, el abandono que está teniendo la atención primaria en el mundo rural es insultante, teniendo en cuenta que la máxima responsable de la sanidad, fue uno de los fichajes estrella en las últimas elecciones, gracias a su currículum como una prestigiosa médico , pero ya está resultando inconcebible, la falta de competencia que ha demostrado para mejorar la calidad de una sociedad, para la que la atención médica resulta una cuestión vital y resulta menos admisible que su superior, también médico de profesión, asuma esta incompetencia haciendo que continue en el cargo.

Más de 2000 personas, se fueron concentrando en la plaza de Viriato y en su avance hacia la plaza de la Marina, llenaron la calle Santa Clara en una lenta procesión de indignación, por la situación en la que se encuentran los consultorios de la mayor parte de la provincia.

Allí se encontraban todos los que no están de acuerdo con la política sanitaria que se están tratando de imponer, representantes de la tercera edad, de los pueblos pequeños y grandes de Zamora, de las comarcas, de los sindicatos y de las fuerzas políticas que no se encuentran en el gobierno. Personas de todas las ideologías, que solo buscan que no se les prive de un derecho a una sanidad digna que se han ganado con su trabajo y sus impuestos.

El clamor era el mismo en todos los que participaron en esta concentración, no es justo que un servicio prioritario como es la sanidad, vaya deteriorándose y vaciándose de contenido hasta el punto que han conseguido estos dirigentes que nos gobiernan, a situarlo, por eso, todos con su presencia exigían priorizar los recursos, pero sin escatimar en algo tan fundamental como es la sanidad pública, sobre todo en una provincia tan envejecida como la nuestra, donde las necesidades de una buena parte de la población demandan una atención prioritaria y cercana, sin tener que desplazarse para conseguirla, porque muchos no pueden hacer estos desplazamientos y menos recurrir a las nuevas tecnologías para establecer una cita, como algunos lumbreras pretenden.

La dimisión de la consejera, que no ha sabido o no ha podido mejorar la situación sanitaria de la provincia, era el clamor más extendido por todos los participantes en esta concentración, que al final de la misma, expresó en la plaza de la Marina su malestar e indignación y Carlos Pedrero y Gerónimo Cantuche, se eligieron como la voz de todos los que allí se encontraban y de los que no habían podido desplazarse hasta la capital, para decirle a la Consejera muy alto, que dimitiera de su cargo, porque de seguir tratando de imponer su criterio, la situación a la que nos conduce, no se puede seguir aguantando mucho tiempo.

La decadencia a la que se está llevando a la provincia de Zamora, ha conseguido posicionarla en todos los parámetros negativos que podamos imaginar. Es la provincia con menor crecimiento vegetativo de toda España, la que menos nacimientos está teniendo, la que cuenta con una población más envejecida, y así podríamos seguir enumerando cada uno de los índices de desarrollo, viendo en cada uno de ellos, que el lugar que ocupamos nos permite ver un futuro muy poco esperanzador.

Pero los pueblos, que para muchos sufren un declive lacerante, no están muertos todavía como algunos desean, en ellos hay vida y esa vida, hay que tratarla con dignidad, esa que nos están escatimando cada vez que se hacen proyectos de desarrollo.

El pueblo está ya harto, ha dicho que ya basta de abusos que cercenan el bienestar que están tratando de arrebatarnos y cuando un pueblo reivindica necesidades tan justas, si los dirigentes políticos miran para otro lado, están incumpliendo las promesas que en su día hicieron de mejorar la situación de sus representados, por lo que deben asumir su fracaso cuando no son capaces de cumplir lo prometido y dar un paso a un lado, para que otros más capacitados puedan hacer lo que se espera de quienes nos dirigen, de lo contrario, tienen el tiempo contado, porque al final, es el pueblo el que pone y quita a quienes deben gobernarnos y aquellos que demuestren su incompetencia, no son necesarios para la sociedad que queremos tener.

Ya no se pueden seguir poniendo paños calientes y es necesario actuar, porque de lo contrario, el clamor que ayer vimos en las calles de Zamora seguirá creciendo y llegará un momento en que pueda ser incontrolable.

Se ha demostrado lo nefasto que está resultando el proyecto diseñado por la consejería de sanidad de la junta de Castilla y León para mejorar la atención a los ciudadanos y que ha tomado como conejillo de indias, la comarca de Aliste y otros pueblos de Zamora, el pueblo dice que no es bueno para ellos, por lo que lo sabio en estas circunstancias, es corregir el error y no seguir perseverando en algo que va en contra de la mayoría de la población.

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