Querida Leticia, se acerca la Navidad y hace mucho tiempo que no te vemos, no oímos tu voz, no nos reímos juntas, no compartimos proyectos e ilusiones, no disfrutamos de tu cariño, de tu presencia !que desánimo! !que desaliento!

Estás siempre presente en nuestro corazón en nuestro pensamiento. Tus recuerdos son los que hacen que sigamos viviendo, respirando, esos buenos momentos que construyen un puente entre nuestra vida y la Navidad, esas fiestas de magia, alegría e ilusión que tanto disfrutabas.

Te veo en el brillante sol que irradia luz, calor, en unos bellos zapatos, en un vestido de fiesta, en las estrellas fugaces que van dejando su estela como la huella que has dejado tú en nuestra vida. ! Cuantas ilusiones rotas!

Fuiste una niña que creció y disfruto cada año de ese espíritu navideño y la llegada de Papa Noel. Recuerdo tu linda cara de alegría, nervios, asombro, risas y felicidad que era transmitida a toda la familia que nos reuníamos para celebrar la Navidad !que años aquellos! Cuanta magia y alegría se vivía en esa casa en familia.

Y ahora… solo nos quedan esos maravillosos y emocionantes recuerdos que nadie podrá arrancar de nuestra mente y en los que nos refugiamos para calmar nuestra amargura, nuestro desconsuelo !cuántas lágrimas derramadas con dolor!

Cada navidad estarás reflejada en la estrella que nos guía y da fuerza para seguir viviendo. Nos dejaremos envolver por el espíritu y la magia de la Navidad y que el niño Jesus nos de Paz, Luz y Amor para que en nuestra alma florezca la esperanza y abrir el corazón a la vida, a la ilusión, es lo que a ti te gustaría.

Seguiremos siendo niños y creyendo en el espíritu de la Navidad.