• Por primera vez en su historia, la pradera de San Mamés acogió íntegramente la jornada festiva de la Feria Rociera, una cita que en su tercera edición se consolida como uno de los eventos más esperados del calendario cultural y social de Tábara.

Ayer, la Asociación Cultural Magius volvió a demostrar su capacidad de convocatoria y organización, reuniendo a más de 300 romeros en un entorno natural privilegiado, a los pies de la Sierra de la Culebra, en una jornada donde no faltaron la música, el color, la tradición y la hermandad.

Desde primeras horas de la mañana, la explanada de la Cañada vibraba con el jolgorio de los asistentes. A las 10:30 h, comenzó la peregrinación hacia San Mamés, con una animada comitiva compuesta por carrozas, jinetes y caminantes, todos engalanados con trajes típicos y alegría desbordante. A las 12:00 h, llegaban al enclave sagrado entre vítores y palmas, dispuestos a vivir un día inolvidable.

Magius, previendo el calor veraniego, instaló una gran carpa que ofreció sombra y refugio durante toda la jornada. Además, ofreció un almuerzo reconfortante al llegar, preludio de una intensa jornada festiva.

Este año, debido a la imposibilidad de contar con un sacerdote por coincidencia con comuniones y confirmaciones, la celebración religiosa se adaptó con una Celebración de la Palabra oficiada por Maribel, de Sarracín, autorizada por el Obispado. El acto fue especialmente emotivo, acompañado por la Agrupación Musical La Turiela de Faramontanos, que elevó la espiritualidad del momento con canciones y una vibrante salve rociera.

Mientras llegaba la hora de la comida campera, la música rociera y las sevillanas pusieron a bailar a los asistentes, llenando la pradera de alegría y color. A las 15:00 h, el Restaurante El Roble sirvió un delicioso arroz a la zamorana, hecho en la misma pradera, seguido de muslos de pollo con patatas panadera y un flan casero, que deleitaron a los comensales.

La tarde continuó con la actuación del grupo LOS KALIS, que pusieron ritmo y sabor andaluz a la pradera, animando al público a seguir bailando. También hubo espacio para el talento local, con los grupos de baile de Tábara que brillaron con sus coreografías llenas de entusiasmo y colorido.

Y como no podía faltar en una auténtica feria, hubo bingo, hinchables, juegos infantiles y una barra con refrescos para mantener a raya el calor y el cansancio. Un espacio pensado para todas las edades y para disfrutar en comunidad.

La Asociación Cultural Magius, con más de 500 socios activos, vuelve a demostrar que es el gran motor de la vida cultural y festiva de Tábara. «Queremos que esta fiesta sea un verdadero encuentro de hermandad y alegría para todos», señalaron desde la organización, que ya sueña con la cuarta edición.

La jornada concluyó con el regreso de los romeros al pueblo, entre despedidas y promesas de volver el año próximo. San Mamés se despidió envuelto en sevillanas, sonrisas y el eco de una jornada que, sin duda, quedará en la memoria colectiva de todos los asistentes.

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