Cuando hace siete años constituimos la Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago, ya desde el primer momento, uno de los objetivos prioritarios en defensa y protección de los caminos jacobeos y su patrimonio fue el de la imagen del Santiago peregrino de Santa Marta de Tera que, por otra parte, es la que elegimos como logo de nuestra asociación.

Esta representación escultórica del Apóstol se ha convertido en un icono de todos los caminos a Santiago, y para los peregrinos su contemplación constituye un aliciente más mientras recorren el camino sanabrés; también para los zamoranos es un orgullo que esta preciosa obra se encuentre en nuestra provincia.

La escultura, fechada como del primer cuarto del siglo XII, apenas lleva 90 años en el lugar que ocupa actualmente, la fachada meridional del templo santamartino, ya que fue reubicada allí en el año 1932 por Alejandro Ferrant, trasladada desde el emplazamiento en el que la contempló junto con otras dos Gómez Moreno a principios del siglo XX, en el remate de la espadaña, desconociéndose dónde se encontraba anteriormente.

Tras la última gran intervención en el conjunto arquitectónico que forman la iglesia y el palacio de los Obispos, ejecutada en 2008 por la Fundación de Patrimonio Histórico de Castilla y León, somos de la opinión, al igual que la de los técnicos consultados, que las medidas que se diseñaron para proteger esas tres imágenes que han llegado hasta nuestros días no son suficientes, ya que se siguen produciendo deterioros como consecuencia de las inclemencias climáticas y otros agentes externos, como ha ocurrido de forma ya irremediable, con la imagen de San Judas Tadeo, que se conserva en la portada norte del templo.

Fue por ello que propusimos visibilizar este problema para darle una solución, y acompañados por el Delegado de patrimonio de la Diócesis de Astorga y por el presidente del Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, en el año 2016, solicitamos una reunión con la responsable de cultura de la Junta de Castilla y León, doña Josefa García Cirac.

De aquel encuentro conseguimos el compromiso de la consejera de defender nuestra propuesta de retirada de esta imagen y trasladarla a un lugar más conveniente, si conseguíamos unos informes de seguridad y de un restaurador que avalara nuestro planteamiento. No resultó sencillo conseguirlos, pero finalmente, el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora y la empresa Casanova Restauración y Conservación de Bienes Culturales, estrecha colaboradora de la Diócesis de Astorga en estos asuntos, nos proporcionaron lo que la consejera nos había solicitado.

En la confianza de que esta información resultaría suficiente para el objetivo que nos proponíamos, un cambio de gobierno de la Junta dio paso a dos sucesivos consejeros y dos directores de Patrimonio, y a pesar de los intentos para remediar la situación en la que se encontraba esta obra, nadie asumía el compromiso de protegerla trasladándola al interior del templo.

A lo largo de estos seis años, el olvido y el silencio administrativo han sido una constante, aunque para los peregrinos que recorren el camino y para las asociaciones de todo el mundo jacobeo, la preocupación por el deterioro permanente de la imagen era patente; así nos lo manifestaban personalmente y a través de numerosos escritos que nos hacían llegar.

La Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago ha mantenido este problema vivo a través de la revista que publica mensualmente del Camino Sanabrés, en la que en cada número siempre había un artículo alertando de la precaria situación en la que se encontraba esta talla, y también en las diferentes conferencias a las que nos invitaban a participar: en todas ellas siempre se aludía a la dejadez y la precaria situación de este icono de nuestros caminos.

Afortunadamente, se ha impuesto el sentido común, y por fin el pleno de las Cortes de Castilla y León ha aprobado por unanimidad ejecutar el traslado del Santiago peregrino de Santa Marta de Tera al interior del templo, con lo que evitaremos que las inclemencias sigan perjudicando a esta obra única de nuestros caminos.

Nos felicitamos por esta decisión y la hacemos extensiva a todos los procuradores de esta comunidad que, de forma unánime, han expresado su deseo de proteger esta obra y evitar que la degradación siga avanzando, demostrando con ello su sensibilidad y sentido común hacía nuestro patrimonio.

Únicamente pedimos que se ejecute cuanto antes esta decisión, porque el tiempo continúa actuando en contra del delicado estado en el que se encuentra nuestro Santiago peregrino en la actualidad.

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