almeida  31 de marzo de 2017.

En una ocasión afirmó el profesor Williams que el renacimiento de la obra del monje de Liébana llegó en el Scriptorium tabarés, cuando Magius empleando todo su genio y su talento comenzó a iluminar a los Beatos haciendo una revolución en la forma que hasta entonces había de comprender el arte.

            Si ese fue el renacer de los beatos, el segundo renacimiento llegó en el siglo XXI de la mano del profesor americano John Williams que no solo puso a los beatos en el lugar que les correspondían, haciéndonos comprender la importancia que estas obras representaban, también fue el mejor embajador que los Beatos tuvieron fuera de nuestras fronteras.

            Este profesor y especialista de arte medieval de origen americano ha sido gran parte de su vida una autoridad en lo relativo a las miniaturas que se realizaron en la edad media y vino por primera vez a Tábara en enero de 2001 porque deseaba contemplar personalmente el lugar en el que Magius concibió lo que para él representaba la esencia del arte medieval.

            Años más tarde, se encontraba en León y se le pidió que se acercara hasta Tábara para dar una conferencia sobre los Beatos que se realizaron en el Monasterio de San Salvador y en esta conferencia fue cuando ratificó la teoría de José Ferrero sobre la procedencia del Beato de San Miguel.

            El profesor Williams, ha publicado numerosas obras relacionadas con los beatos; “Fragmentos de Beatos”, La miniatura española en la alta Edad Media” “El escriptorium de Tábara, cuna del renacimiento de los beatos”, y otras más y de entre las páginas escritas por el profesor, entresacamos algunos de los comentarios que formuló sobre el Scriptorium tabarense:

“Despertaba un día de la primavera de mediados del siglo X, cuando el monje Magius subía la escalera que le conducía al primer piso de la torre occidental de su iglesia de San Salvador de Tábara, preparándose para llevar a cabo una copia del comentario del Apocalipsis del Beato de Liébana”.

 

“La torre misma es una prueba más que evidente para mí. Pero el hecho de que Magius fuera enterrado en Tábara, nos asegura que fue su casa”

 

“La importancia de Tábara es evidente. Hay una lucha entre los entusiastas de San Miguel de Escalada y de Tábara, pero no cabe duda que estaba aquí (se refiere a Tábara) el scriptorium más importante”.

 

“El sitio más importante en la historia de los beatos en el siglo X”

            No solo fue el mejor embajador de Tábara y sus beatos, también formó parte de la comisión que trabajó para que estas obras figuraran en el registro de la UNESCO como Memoria del Mundo y Patrimonio de la Humanidad.

            Por su contribución a la difusión de la obra que se realizó en el Monasterio de San Salvador, el Ayuntamiento de Tábara, decidió reconocerle como Hijo adoptivo de la Villa y le nombró Tábares del año en agradecimiento al trabajo que había realizado durante una buena parte de su vida.

            El profesor, quiso que una parte de sus cenizas se conservaran en la Torre y  fueron sus hijos los que tras su muerte se acercaron hasta Tábara para recoger los reconocimientos que se le hacían y dejar parte de sus restos para que pudiera descansar para siempre junto al espíritu de su admirado Magius, que seguro que sigue vagando por la Torre “alta et lapidea”, y allí podrá eternamente seguir disfrutando de lo que tanto le apasionó en vida, porque hay personas que no se van nunca y siempre nos quedará el recuerdo que nos dejan y seguro que más de uno consigue percibir su presencia.