Severiana Calzada Fernández, representa a esas mujeres de esta tierra, que han contado con una vida muy longeva, porque ha llegado recientemente a ser centenaria.

Nació el 25 de mayo de 1922, era nieta de Antonio Fernández Monteso del vecino pueblo de Faramontanos de Tábara, quien fundó una venta junto a la gasolinera que actualmente hay en Tábara. Esta venta se llamaba parador de Palomillo y en ella nació hace un siglo Severiana.

Resultó el fruto del matrimonio formado por Teodosio Calzada procedente de Fontanillas de Castro y Ana Fernández y además de Severiana, nacieron otros cinco hermanos, todos los cuales ya han fallecido.

Se la puede considerar una mujer emprendedora, porque para mejorar la situación de vida que tenía en su pueblo, se vio obligada, como muchos otros, a tener que emigrar a Alemania y recaló en Hildesheim, donde trabajó montando aparatos de radio en la empresa Telefunken.

Cuando regresó a Tábara, puso en funcionamiento la venta palomillo, que fue un bar muy concurrido durante las décadas de los 60 y 70, y contrajo nupcias con Primitivo, quien en ese momento era propietario de la fábrica de harinas que había en el pueblo, pero no debía ser muy buen empresario, ya que la fábrica atravesaba una situación muy precaria y gracias al enlace con Severiana, le permitió reflotar de nuevo la fábrica.

En este proyecto, Severiana dejó todos sus ahorros, pero su marido, Primitivo se metió en numerosos negocios que resultaron un fracaso tras otro y de nuevo, todos los ahorros de Severiana, se diluyeron quedándose sin nada.

Como era una mujer emprendedora, decidió montar una fábrica para la cría de cerdos y contrató a dos criados portugueses, era una forma de poder salir adelante, pero desgraciadamente todos los proyectos en los que se estaba embarcando su marido, resultaban un fiasco tras otro.

Esta situación hizo que Severiana y Primitivo se separaran, pero lo hicieron como se hacía antiguamente, sin papeles, y de nuevo esta mujer tuvo que buscar nuevas iniciativas para poder salir adelante.

Se dedicó a la cría de pollos y de gallinas y con ellos pudo continuar viviendo y hace tres años, enviudo sin tener descendencia, únicamente contaba con tres sobrinos que viven en la actualidad en Zamora, Madrid y Cataluña.

Únicamente con el sobrino catalán, ha sido con el que más relación ha mantenido y fue al que dejó en herencia todos los bienes que poseía, aunque este sobrino también fue el que la ingresó en la residencia en la que actualmente se encuentra.

Sin duda, la vida de Severiana ha sido muy longeva y también emprendedora, y a sus 100 años, sigue luchando cada día por mantener esa ilusión del nuevo día que ha de llegar.

Felicitamos a esta centenaria por haber llegado a esa edad a la que muchos sueñan alcanzar y solo unos pocos lo consiguen.

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