almeida – 31 de enero de 2016.

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            Después de unos días en los que las temperaturas se habían suavizado de una forma desacostumbrada para las fechas en las que nos encontramos, el último sábado de enero,

amaneció frío, el termómetro marcaba dos grados bajo cero y el campo estaba cubierto por un manto blanco que hacía días que no contemplábamos. Hasta el semanal mercado que se celebra en la plaza de Tábara, se encontraba menos concurrido por vendedores y compradores que habitualmente suele estar, aun así, para un grupo de casi cien peregrinos, iba a ser una jornada de su camino, querían comenzar el Camino Sanabrés y animados llegaban a Granja de Moreruela para afrontar esa jornada.

            Procedían del Camino del Suroeste que pasa por Valladolid y venían desde varias poblaciones del Sur Oeste de la provincia (Tordesillas, Mota del Marqués, Medina del Campo y otras poblaciones).

            Formaban un grupo muy variado de hombres mujeres, niños, a los que les une su pasión por recorrer las Caminos que llevan hasta Santiago y en esta ocasión se adentraban por este Camino que comienza en Granja de Moreruela.

            Cuando los primeros peregrinos llegaron a Puente Quintos, se había concentrado una densa niebla en el embalse que les iba a impedir contemplar la belleza de ese tramo del Camino, pero que importaba, lo iban a sentir bajo sus pies y con el ánimo que habían comenzado la jornada afrontaron esta parte de la etapa.

            Las grandes rocas que se acumulan al comienzo de este tramo se encontraban bastante resbaladizas por la humedad que había en el ambiente y los peregrinos fueron superándolas con sumo cuidado para evitar cualquier tropezón o una inoportuna torcedura que les impidiera seguir caminando.

            En esta ocasión, tuvieron más suerte los que llegaron más rezagados porque de repente la niebla comenzó a despejarse y desde la atalaya del Castrillón, pudieron contemplar cómo el embalse se va estrechando en el cuello de botella que conforman las grandes moles pétreas que hay en donde antiguamente estuvo el castro.

            Todos comentaban la belleza de este tramo antes de afrontar las largas rectas que una vez dejada atrás Valdelarosa les separaban de Faramontanos de Tábara y dependiendo del ritmo que cada uno llevaba y de las fuerzas que todavía conservaban fueron perdiéndose en esos interminables caminos de concentración hasta que fueron agrupándose a su llegada a Tábara.

            Era el momento para recuperar esas fuerzas que se habían dejado atrás y se fueron desperdigando por la población hasta que a la hora acordada se reunieron de nuevo para comer y posteriormente ver uno de los tesoros que conserva la población, la torre donde se encuentra el Centro de interpretación de los Beatos.

            A las cinco, José Ramos, alcalde de la localidad, esperaba a los integrantes de este grupo a la puerta de la Torre y les mostraba con orgullo lo que constituía el patrimonio principal de la villa y los peregrinos escuchaban con atención las explicaciones que el alcalde les ofrecía sobre la importancia de Tábara en la historia del Arte a través de su Scriptorium donde se iluminaron y crearon algunas de las páginas más hermosas de la historia.

            Todos escuchaban con atención y algunos manifestaban su deseo de regresar con más tiempo para dedicar las horas que fueran necesarias para conocer esta parte del arte que para la mayoría les resultaba desconocida hasta la fecha.

            Los peregrinos regresaron a su tierra contentos de la experiencia que les había proporcionado esta completa jornada de su camino, aunque pronto volverán para recorrer la siguiente etapa, la que les llevará hasta Santa Marta de Tera donde inmortalizarán su camino fotografiándose con la imagen primera del santo peregrino.

            Hoy domingo que la climatología no es tan adversa como ayer, un nuevo grupo de peregrinos, en esta ocasión procedentes de León harán el mismo trayecto y seguro que se llevarán el mismo recuerdo a su paso por nuestra localidad.