SAF – 22 de septiembre de 2014.

saf 140921 0124

La veneración cristiana a la Virgen en su devoción de Carmelo, se remonta

a los ermitaños devotos del lugar que, después de las cruzadas, formaron en Europa la Orden Carmelita.

 

Monte Carmelo, actual Israel, ha sido un sitio de devoción religiosa desde la antigüedad, ya en la Biblia Hebrea se le menciona con el nombre de “Hakkarmel” (lugar del jardín).

La Orden Carmelita, por tradición, celebra el día de su Patrona el 16 de julio, debido a que ese día del año 1251, la Virgen del Carmen se le habría aparecido a San Simón Stock, superior general de la Orden, a quien le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita.

La veneración a la Virgen del Carmen recibió reconocimiento papal en 1587.

Según esa tradición devota, la Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, creencia que ha sido respaldada por los Pontífices. Por este motivo la iconografía principal de la Virgen se muestra siempre portando dicho escapulario.

saf 140921 0116España es uno de los países donde más arraigada está esta advocación. Los pescadores han nombrado a la Virgen del Carmelo su protectora y, además, la Marina Española le ha concedido el título de Patrona, razón por la cual, la Virgen del Carmen es conocida como «la estrella de los mares».

Prácticamente todos los pueblos y ciudades de la costa española rinden culto religioso a la Virgen del Carmen, organizándose procesiones y vistosas romerías marítimas portando su imagen cada 16 de julio.

Sin embargo, no solo el mar le rinde sus honores, también tierra adentro, desde muy antiguo, la devoción a la Virgen del Carmen está enraizada en nuestros cultos de manera muy significativa.

En Tábara, desde muy antiguo, se viene venerando a esta imagen, especialmente desde que allá por el año 1948, D. Manuel Casas (Roblico), tras una intervención quirúrgica bastante complicada se encomendara a La Virgen del Carmen y tras superar toda dolencia, decidió donar para la iglesia de Tábara la imagen que hoy veneramos. Esto trajo consigo la creación de una cofradía, que a día de hoy es la más numerosa, fervorosa y entusiasta de esta Virgen, por lo que se sigue celebrando esta tradición respetando los estatutos que en su día se crearon.

saf 140921 0119El principal punto de estos estatutos, es la celebración de la festividad, que no es precisamente el 16 de julio como en todo el mundo. Se quería honrar a la Virgen del

Carmelo por todo lo alto y el 16 de julio el pueblo entero se encontraba en plena faena de recolección y era complicado sacar tiempo para preparar una festividad como la Virgen se merecía, así que se decide por

estatutos que la festividad se celebre el penúltimo domingo del mes de septiembre, fechas ya más tranquilas para celebrar una de las fiestas más entrañables del pueblo, que aún hoy sigue fiel a la tradición y consigue, año tras año, celebrar un multitudinario homenaje a la Virgen del Carmelo.

Tal como manda la tradición, los danzantes de paloteo se acercan hasta la puerta del Mayordomo, este año Benigno y Mary, y les reciben danzando un “lazo”, para, a continuación, tras ser agasajados por el mayordomo con un pequeño ágape,  presidir la comitiva que se acerca hasta la casa del cura y le reciben danzando otro “lazo” y todos juntos se dirigen hacia la iglesia donde espera gran parte del público y los danzantes les regalan un nuevo baile.

Terminado este acto, se dirigen a la iglesia donde les está esperando la Virgen engalanada con multitud de flores que sus cofrades han recolectado especialmente para este día.

saf 140921 0147La misa, como en las grandes solemnidades, y esta lo es por antonomasia,  es cantada, en esta ocasión el grupo “La Tarasca” de Zamora, ha interpretado una hermosa misa castellana, para a continuación, proceder a la multitudinaria procesión, donde, de nuevo los danzantes presiden la ceremonia, danzando a lo largo del recorrido, para cumplir con la tradición y ya al final de la procesión, tras subastar los brazos delas andas para introducir de nuevo a la Virgen en su trono, se reparten los ramos de flores que han adornado a la imagen durante todo el día y la gente se agolpa para adquirir uno y es todo un espectáculo digno de estudio.

El día continua festivo y ya por la tarde, en el edifico del reloj, el Mayordomo ofrece a todo el pueblo un pequeño ágape donde no puede faltar la limonada, y ya para concluir la fiesta, en la plaza del reloj ameniza la tarde una charanga que pone en danza a mayores y chicos con canciones y bailes de toda la vida, donde el pasodoble y, sobretodo, la jota tienen un lugar prioritario.

Para ver galería de fotos de esta noticia, pincha aquí