almeida – de junio de 2016.

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El curso escolar se encuentra en sus últimos estertores y los alumnos van percibiendo ese stress que suelen provocar los días que van finalizando las clases,

en los que tienen que dar ese impulso final que justifique todo un año de trabajo y sobre todo, donde se refleja si el año ha sido bien aprovechado.

            Los profes del CRA de Tábara, eligieron el viernes como ese día de convivencia con los peques en los que, sin dejar de aprender, lo iban a hacer de una forma diferente, con esos juegos que a ellos tanto les gustan y donde van derrochando todas las energías que se acumulan cada jornada.

            La mañana amaneció despejada y el sol se fue imponiendo ente las escasas nubes que se encontraban en el horizonte, lo que hacía presagiar que sería uno de esos días calurosos que a finales de la primavera nos acompañan casi siempre, pero la brisa que había en el ambiente lo hizo todavía más agradable.

            Una buena caminata hasta la pradera era lo que mejor podía despertar el apetito de los peques que nada más llegar sacaron de sus mochilas los bocadillos que llevaban y alguna que otra golosina, quizá más de las necesarias y dieron buena cuenta de ellas sentados sobre la hierba de la pradera.

            Llegaba el momento del tiempo libre y dejar rienda suelta a la imaginación y cada uno se iba imaginando la situación en la que le gustaría encontrarse en esos momentos. Allí, solos en el campo y buscándose la supervivencia diaria, como si fueran pequeños Robinsones que debían dejar que su instinto fuera lo que les protegiera en esos momentos de necesidad.

            Fueron surgiendo cañas de pescar con las que sacar de las aguas del río las proteínas que iban a necesitar para su supervivencia y también esos improvisados arcos con los que cazar cualquier presa que luego pudieran alimentarles y cada uno fue dejando libre a su imaginación viviendo todo lo que estaban haciendo ante alguna risita que otra por lo excesivamente artesanal que había salido uno u otro utensilio.

            También era un momento y un lugar especial para realizar juegos y el profe de mate organizó enseguida unas pruebas de bolos y una gymkhana y los niños fueron mostrando sus habilidades, aunque a alguno de ellos no se les llegaron a ver del todo. Pero como con cualquier cosa que hacemos en la vida, hay que tener constancia y practicar para que las cosas vayan saliendo como uno desea.

            Encontrándose en plena naturaleza, donde los sentidos se muestran un poco más sensibles, era el momento que habían elegido algunas profes para hacer un juego con la prueba de los sabores, esos que diariamente tenemos en nuestras papilas, pero no llegamos a darles la importancia que tienen en nuestra dieta y a veces en forma de juego es como vamos percatándonos de las diferencias que pueden llegar a presentar cada una de las cosas que se encuentran en nuestra dieta alimenticia.

            Llegó ese momento de hacer algunos reconocimientos al trabajo y la dedicación de cada uno durante todo el año y se fueron entregando los vales por la participación que cada uno de los cursos había tenido en las diferentes actividades que se habían realizado en el centro a lo largo de todo el curso.

            Unos triciclos nuevos para las clases de infantil y combas, balones nuevos y todo tipo de juguetes que se van a necesitar en función de las diferentes edades fueron entregándose en forma de vales canjeables para que todos dispusieran de ellos cuando comenzara en Septiembre un nuevo año escolar.

            Entre todas las clases, la que a lo largo del año ha acumulado más puntos, no se puede decir que sea la ganadora, porque el objetivo es que los niños aprendan y todos lo han hecho, se encuentran más formados que hace unos meses y para los alumnos de 1º de ESO, se les iba a entregar una agenda escolar para el próximo curso para cada uno de los integrantes de la clase, además de un balón nuevo para jugar al fútbol y otro para baloncesto.

            Después de tantas emociones y sobre todo, tanto derroche de energías, era ese momento de recuperar las energías y las fuerzas que se habían ido dejando y se dio tiempo libre para que comieran de nuevo.

            Casi todos dieron buena cuenta de lo que sus madres habían metido en sus mochilas y fueron recuperando esas fuerzas necesarias para poder seguir jugando y los profes que ya no cuentan con la vitalidad de los más pequeños agradecieron ese lapsus para poder descansar un poco del ajetreo de todo el día aunque siempre pendientes de alguna que otra trastada y de vez en cuando se escuchaba el grito de una profe ejerciendo de madre:

            -¡Que no hagas eso!

            -¡Que no vayas por ahí!                     

            Pero era lo que en estas situaciones suele producirse y hay que estar siempre con un ojo de más, para que esos pequeños con afán de exploradores no vayan animando a los demás a aventurarse por lugares que no se encuentran recogidos en el programa.

            Fue un día especial, para la mayoría era ese pistoletazo que va a dar lugar a las esperadas vacaciones de verano donde los que se hayan aplicado durante el curso y hayan aprovechado el tiempo, disfrutarán de esos días en los que desde la mañana hasta la noche, con un pequeño lapsus para comer y para la siesta, estarán todo el día jugando. Bueno, algunos también desaprovecharán muchas horas mirando la tele y otras cosas menos provechosas para su edad.

            Era el momento de regresar y los mayores lo hicieron andando mientras que los más peques, que se encontraban más cansados, lo hicieron en autobús y a las 15,30 ya se encontraban todos de nuevo en el colegio como estaba previsto.

            Seguro que para muchos de los niños, el día de ayer representó uno de esos días que más van a recordar a lo largo del año y les viene bien aprender nuevas cosas sin la rigidez de encontrarse dentro de las aulas. Estas lecciones prácticas, además de muy interesantes se asimilan con más gusto por quienes las reciben.

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Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta   Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta
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Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta   Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta
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Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta   Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta
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Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta   Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta
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Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta   Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta
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Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta   Los alumnos del CRA Tábara en su dóa de asueto – Foto: Marta