Cuando hemos llegado a ese punto, en el que vemos que la falta de iniciativa para crear algo que además de ilusionarnos, consiga que la riqueza y puestos de trabajo, nos dejen percibir un proyecto de futuro, sobre todo pensado en el entorno en el que nos encontramos, además de conseguir ilusionarnos, vemos que la iniciativa todavía se mantiene viva y que todavía contamos con personas que siguen luchando en defensa de su tierra y del entorno que les rodea.

La Folguera, constituye un entorno especial situado en el norte de Tábara, al lado de la N-631 representando ese entorno natural, que cada vez está siendo más demandado por aquellos que les gusta disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor. En una superficie de 2,7 ha. y atravesada por los arroyos de la Folguera y Urri, representa una reserva natural con un humedal permanente, que posibilita una flora especial, y en donde destacan sus grandes robledales, con una fauna también muy específica de las estribaciones de la Sierra de la Culebra.

Desde hace mucho tiempo, se ha contemplado este enclave como uno de los puntos estratégicos para ubicar diferentes emplazamientos. Primero se estableció un campamento militar, que con el tiempo fue cayendo en desuso y hace unos 30 años, mediante un acuerdo puntual, fue cedido a la junta de Castilla y León para ubicar un campamento juvenil, que contaba con varias instalaciones para acoger a los jóvenes, así como una piscina para el disfrute de quienes se encontraban disfrutando de este paraje.

Fue un proyecto que trataba de dinamizar la zona en la que se encontraba ubicado, pero un mantenimiento inadecuado y seguramente una mejorable gestión, hizo que pronto cayera en desuso y se fue abandonando gradualmente y la abundante vegetación, ha ido absorbiendo todo lo que se construyó, convirtiéndolo en un lugar degradado y falto de cualquier atractivo, incluso para la gente que se atreve a pasear por estos parajes.

Cíclicamente estos asentamientos que disponen de un atractivo especial, son considerados por todo lo que pueden aportar a la zona en la que se encuentran y recientemente, se ha elaborado un proyecto natural de ecoturismo, que trata de devolver ese esplendor que siempre debió tener este enclave.

Se ha diseñado un proyecto eminentemente ecológico, que favorecido por la cercanía de la Sierra de la Culebra, trata de crear un entorno natural, en el que las actividades de ocio al aire libre, cada vez más demandadas por la sociedad traten de revitalizar esta zona que se encuentra en la actualidad en unas condiciones muy precarias.

Para ello, la empresa Green Life, una empresa del Grupo Unión Empresarial Hidrocarburos de los hermanos Fresno, lo primero que harían, sería revitalizar y acondicionar la piscina para que los vecinos no sólo de Tábara, sino de los pueblos de los alrededores, puedan contar con ese espacio de esparcimiento en los meses de estío, que cada vez es más necesario y más demandado.

Simultáneamente, se habilitaría un concepto nuevo de ocio, conocido como Glamping, que consiste en el montaje de unas instalaciones de calidad en base a: (tiendas Safari, jaimas y hasta habitáculos en los árboles), con una capacidad para al menos 160 personas y espacio para estacionamiento de unas 30 caravanas.

Para acondicionar todo el entorno, los promotores rehabilitarían todas las instalaciones que se encuentran en precarias condiciones, incluso con riesgo para quienes se encuentren paseando por los alrededores, estableciendo un almacén para las necesidades de la nueva instalación, así como una recepción y diferentes espacios de ocio y deporte vinculados con la naturaleza.

La riqueza de los parajes que rodean este entorno, especialmente la cercanía de la Sierra de la Culebra, posibilitarían realizar permanentemente rutas en bicicleta o a pie, para que los visitantes puedan conocer la riqueza de estas tierras.

Uno de los atractivos para los meses de otoño, cuando decae la temporada de acampada, es la berrea de los ciervos, actividad cada vez más demandada y que en este enclave casi no hace falta desplazarse para presenciarla, porque desde el mismo recinto se podría escuchar cada noche. También la creciente actividad que muchos amantes de la naturaleza hacen, para ver a los animales salvajes en su medio natural (corzo, ciervo, lobo, jabalí,….), representaría un atractivo para el desplazamiento de numerosas personas que quieran disfrutar de estas actividades.

Durante los meses en los que el flujo de visitantes puede llegar a decaer, los promotores han previsto establecer diversas jornadas específicas (micología, botánica, faunística,…), para que niños de diferentes colegios de la comunidad, puedan participar en estos talleres y conocer lo que el mundo rural representa para esta tierra.

Contar permanentemente con una afluencia de visitantes durante prácticamente todo el año, para Tábara y los pueblos de la comarca, representaría una inyección muy importante, sobre todo para dinamizar los establecimientos comerciales y de servicios, que a veces mal viven con la demanda cada vez más mermada por la falta de crecimiento vegetativo.

Lo más importante, es que se trata de un proyecto hecho por gente de la tierra y pensado para dinamizar la tierra en la que se encuentran y como primer objetivo es la creación de, al menos, una docena de puestos de trabajo directos, más todos los puestos indirectos que se verían repercutidos por esta iniciativa.

Ante la falta de ideas o a veces de proyectos que devuelvan la confianza en esta tierra, iniciativas como este proyecto nos permiten pensar que no está todo perdido y que todavía se puede revertir esa tendencia de que todo se vaya degradando por la falta de gente con ilusión que siga creyendo en la tierra en la que ha nacido.

Esperamos que este proyecto cuente con la aprobación del ayuntamiento de Tábara, para que lo ceda mediante una concesión a los promotores de esta iniciativa porque además de luchar por conseguir los objetivos antes descritos, revitalizará un espacio natural que se encuentra en un estado lamentable de deterioro.

Las sinergias que puede crear un proyecto como éste, las podemos imaginar a través de otras iniciativas que se han tenido en la provincia, como lo establecido hace años en Robledo, que cada vez es más visitado por todos los amantes de la naturaleza.

No hay que demorar durante mucho tiempo estas iniciativas que pueden frenar ese declive al que nuestra provincia parece estar abocado de forma injustamente irremediable.

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