Inicio Buen Camino V Concurso de Relatos Cortos sobre El Camino de Santiago «MOZÁRABE SANABRÉS»

V Concurso de Relatos Cortos sobre El Camino de Santiago «MOZÁRABE SANABRÉS»

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SAF – 30 de agosto de 2018.

BASES

Pueden participar en este concurso todas las personas mayores de 16 años de cualquier nacionalidad. Los trabajos se presentarán en castellano, han de ser originales y no podrán haber sido premiados en otros concursos.

La extensión máxima es de 3 hojas DinA-4, debiendo enviarse por triplicado. El tema del concurso versará sobre el Camino de Santiago (vivencias, diario, historias, costumbres. etc.). Cada participante puede enviar uno o dos trabajos, siempre en envíos diferentes.

2•. Todos los trabajos presentados llevarán un título y un seudónimo, y se acompañarán de un sobre cerrado, en cuyo exterior figurará el título y seudónimo y en el interior los datos personales del autor, domicilio, teléfono, correo electrónico.

3•. Los trabajos podrán enviarse entre el 1 de Agosto y el 30 de Septiembre de 2018, por correo o agencia a la siguiente dirección: Concurso de Relatos. Asociación de Amigos del Camino de Santiago Mozárabe Sanabrés. Ctra. Nacional 525, Km. 49. 49326 Rionegro del Puente. Zamora. (España) También se pueden entregar personalmente en el Albergue de Peregrinos de Rionegro del Puente. (No se permite concursar por correo electrónico).

4• PREMIOS: Un jurado nombrado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Mozárabe Sanabrés, valorará todos los trabajos presentados y seleccionará los dos mejores relatos. Primer Premio: 200 euros, placa conmemorativa, diploma, lote de libros y regalos. Segundo Premio: 100 euro, placa conmemorativa, diploma, lote de libros y regalos. Los trabajos premiados podrán ser editados conjuntamente por la organización para el fomento del Camino de Santiago.

ENTREGA DE PREMIOS. Se celebrará en el Albergue de Peregrinos Virgen de la Carballeda, de Rionegro del Puente, el sábado 1 de diciembre de 2018. Si alguno de los premiados no pudiera asistir se le hará llegar el premio.

5• El hecho de presentarse a este concurso supone la aceptación de las bases.

Todas las comunicaciones con la organización serán por carta o por correo electrónico. No se admiten llamadas telefónicas.

 

PRIMER PREMIO DEL IV CONCURSO DE RELATOS CORTOS 2017

«MI HISTORIA»

Autor: MIGUEL ÁNGEL GUTIÉRREZ NARANJO. Sevilla

No sé qué es un relato corto. Además no sé dónde está Rionegro del Puente, supongo que los de Correos sí lo sabrán y harán que estos papeles lleguen. He visto el anuncio del concurso y escribir no se me da bien, pero les quiero contar mi historia. Me llamo Juan, tengo 25 años y hoy hace un año y tres meses que salí de la cárcel.

No me gusta hablar del talego, pero sí les voy a contar mi Camino de Santiago, supongo que se merecen que les cuente algo de cómo llegué a la cárcel. Siempre he sido muy reservado y nunca he tenido amigos. Como me iba mal en el colegio, mi madre decidió llevarme a una Escuela-Taller en el pueblo de al lado. Allí los curas daban clase en unas naves industriales de mecánica, pintura y cosas así. Mi madre me apuntó a curso de frío industrial a ver si aprendía un oficio. A mi padre no lo conocí. Cuando tienes 18 años haces muchas tonterías y de la noche a la mañana me metí en un lío con unos tíos que pasaban hachís. Era gente peligrosa y yo era un crío. Me ví tan agobiado que para saldar la cuentas una noche entré en el taller y me lleve todo lo que había de valor y el poco de dinero que había en el despacho del cura. Pobre Padre Emilio, con lo bien que me trataba. El día que cumplí 19 años la Guardia Civil me pilló conduciendo un coche sin carné, con lo que había robado del taller y el maletero lleno de droga. El padre Emilio no me denunció, pero yo ya tenía ficha policial por otros asuntos y el Juez no tubo compasión de mí. Por lo visto los años de cárcel te caen según la cantidad hachís que te pillen y yo llevaba mucha. Un mal rollo. Dicen que la cárcel rehabilita y no es cierto. Te vuelves más duro. Las noticias te resbalan. Lo único que importa es que no te jodan demasiado. Allí hay gente como en todas partes. Gene de la que te puedes fiar y gente a la que no puedes darle la espalda. En fin, ya está bien dé hablar de esto. Lo que quería contar empieza el día que salí de la cárcel.

No sabía dónde ir. Mi madre lloró mucho cuando me llevaron preso. Sabía que me quería, pero no vino a visitarme ni una sola vez. Apenas sabe leer y de cuentas lo justo para que no la engañen en las tiendas. Ha trabajado toda la vida en el campo, nunca ha salido del pueblo y para ella cruzar el País sola para ir a verme era demasiado. Estaba confuso. Apenas salí de la cárcel me encontré con uno de esos azulejos con la concha amarilla. Yo había visto algún reportaje en la tele sobre el Comino de Santiago. La gente decía que le ayuda a orientarse en la vida. Ahora lo pienso y no sé por qué empecé a seguir las flechas. Supongo que necesitaba un destino, un sitio al que llegar y Santiago era igual que cualquier otro.

He decidido contarlo todo y en el primer sitio que me quedé pasó algo de lo que me he arrepentido muchas veces. Yo no sabía nada de albergues y en el primero un señor muy amable me dijo cómo funcionaban y me dio una credencial. Luego me llevó a un rincón donde había un cartel que decía “Deja lo que te sobre y coge lo que necesites”. Cogí una esterilla, una camiseta y varias cosas más. Lo que no he contado nunca es que justo al lado había una caja para donativos. Cuando el tipo me dejó solo forcé la caja y me llevé todo lo que había dentro. No estuvo bien, lo sé, pero sin dinero no se puede vivir, yo estaba solo a acababa de salir de la cárcel.

Los primeros días fueron duros. Yo no tenía los pies hechos a andar y me salieron muchas ampollas. Con el dinero que robé compré chorizo y pan de centeno. Ese pan aguanta mucho y con el chorizo y agua de las fuentes fui tirando. No se me da muy explicar las cosas, pero a pesar de las ampollas, de dormir en la puerta de las iglesias y del cansancio, no quería dejar el Camino. Era como si me hubiera atrapado, como si necesitara hacerlo por alguna razón.

El dinero que había robado me quemaba en la conciencia. El tipo del albergue que me había tratado bien, me había dejado ducharme y dormir allí y yo lo que había hecho era quitarle lo que había en la caja.

(Fragmento). Solicite el relato completo a: mozarabesanabres@gmail.com

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