Estos días de finales de mayo Elena Tejeda García, arquitecta argentina, ha estado por primera vez compartiendo experiencias, recabando información y viendo “in situ” el pueblo tabarés donde un día vivieron sus antepasados.

Actualmente afincada en Londres, ha vivido la mayor parte de su vida en Buenos Aires.

–       ¿Cómo surge la iniciativa de visitar Tábara?

“La verdad es que fue un viaje que quise realizar desde siempre. Mi padre, Juan, que ya falleció, me dibujaba a mano el “Edificio del Reloj” cuando yo era muy niña. Este lugar tuvo mucho que ver con la historia de mi familia. Comienza ya con mis abuelos, ambos maestros de este pueblo sobre los años 20. Sé que en aquella época, la escuela estaba en ese lugar y mi familia vivía allí. Aunque mi padre nació en Madridanos, pronto vino a Tábara; creo que contando con meses”.

–       Creo que puede contarnos alguna anécdota sobre Tábara antes de embarcarse en su viaje hasta aquí, ¿verdad?

“Si, es cierto. Un buen día contemplé por internet el vídeo reportaje “Tábara, un lugar donde vivir”, filmado hace pocos meses en el pueblo y, durante el mismo, observé que en casa de uno de sus habitantes  había un lienzo  antiguo, cuya autoría correspondía a un tal “A. Tejeda” y me dio qué pensar.

Una vez aquí fui en busca de información, ya que el citado cuadro bien podría hacer referencia a mi familia; efectivamente así fue. El propietario de la casa donde se ubicaba aquel cuadro, me relató toda la historia del mismo. La abuela de este señor, le contó que cuando ella era joven, le pidió la pintura a ese “A. Tejeda” y poder exponerlo en su casa para una rifa… muchos años después, sigue en esa casa. El autor de ese lienzo fue Ángel Tejeda, el hermano de mi padre”.

–      ¿Cómo esperaba que fuera Tábara por los aspectos que “conoció” al hablarle su padre de este lugar?

“He de ser franca, esperaba un pueblo pobre y sin  mucha vida. En la época en la que mis antepasados vivieron aquí el pueblo estaba muy bien, pero pensé que con el paso del tiempo se habría visto muy mermado.

La realidad es otra, Tábara es un pueblo con gente joven y goza de importantes servicios al ciudadano: bancos, colegio, centro médico, biblioteca, farmacia, supermercados, polideportivo,… Me llevo una grata sorpresa”.

–      ¿Cómo ha resultado la experiencia estos días entre nosotros?

“Fue una experiencia muy linda, que me ha llenado de paz. La visita a Tábara fue como recuperar algo. Encontré personas de la época de mi padre, que lo conocían y me hablaron de él al igual que de mis abuelos.  El  viaje me permite hacer un cierre, el final de la historia. Esta experiencia fue muy importante para mí”.

Raquel Herrera