almeida – 12 de julio de 2014.

Los medios que utilizan los peregrinos en su desplazamiento cada vez resultan mas variados y originales y a este paso, no se donde vamos a llegar.

Las clásicas peregrinaciones en las que el esfuerzo físico que se hacía con el impulso de los pies y quienes disponían de más medios empleaban algún animal de carga que les ayudara a llevar sus cosas, poco a poco van cambiando y cada vez es más frecuente ver a peregrinos que utilizan los más sofisticados medios para desplazarse.

Cuando se diseñaron las modernas credenciales que identifican a los peregrinos y les permiten acceder y pernoctar en los albergues, se establecieron tres modalidades de peregrinación (a pie, en bici y a caballo). Imagino que según vayan viéndose los nuevos medios de desplazamiento, se establecerá alguna categoría más.

Sigue predominando el desplazamiento a pie que es como los peregrinos más disfrutan de todo cuanto ven, porque cuentan con ese poso necesario que les permite ver cada cosa con varias perspectivas y disfrutan de una forma diferente de cada metro que recorren, aunque la indumentaria va cambiando de una manera increíble.

La bicicleta es el segundo medio más utilizado por quienes disfrutan desplazándose sobre dos ruedas y también para quienes no disponen de días suficientes para dedicarlos al camino.

Pero cada vez es más frecuente ver a peregrinos que se desplazan en bicicleta que en lugar de ir por los caminos y percibir todo lo que el camino pone para ellos, lo hacen por carretera perdiéndose la mayoría de hitos que se encuentran en la ruta. Más que hacer el Camino de Santiago, creo que van haciendo la carretera de Santiago, pero, algún día se darán cuenta de todo lo que se pierden y seguramente volverán siguiendo las flechas amarillas para impregnarse de todo lo que otros han recibido y ellos se han perdido.

La peregrinación a lomos de un animal, va perdiendo cada vez más adeptos porque no es fácil desplazarse con las necesidades que un burro o un caballo tienen en cada jornada, sobre todo para aquellos que se preocupan por las condiciones en las que su compañero de camino lo está recorriendo.

Los nuevos tiempos imponen nuevas modas y aunque nunca se les podrá emplazar en la categoría de peregrinos, cada vez es más frecuente encontrar por los caminos personas que se desplazan de la forma más original y en ocasiones hasta llega a ser un tanto ridícula.

A lo largo de estos años, he podido comprobar como motocicletas y quad, invadían el camino y alteraban la tranquilidad con la que los peregrinos lo estaban recorriendo. Supongo que estas personas no se dan cuenta que se encuentran fuera de sitio y por descontado no son conscientes de las molestias y en ocasiones los sustos que causan a los que van tranquilamente caminando.

Estos no deberían entrar nunca en ninguna categoría de desplazamiento y lo mejor que pueden hacer es desaparecer y no seguir vulnerando esta vía de peregrinación.

Pero, entre las ideas más originales de desplazamiento, me quedo con una que presencie recientemente en el albergue de Tábara.

Se trataba de un italiano de 75 años que llegó al albergue sobre un artilugio de lo más extraño, hasta que no fue desprendiéndose de el, no pude darme cuenta de las características que tenía.

Era una especie de patín de un metro de longitud que en un extremo tenía una rueda y en el otro dos y apoyaba cada pie en uno de estos extraños instrumentos. Para desplazarse lo hacía impulsándose con dos bordones similares a los que utilizan los esquiadores y según manifestaba, diariamente recorría entre 50 y 60 kilómetros.

A la hora de registrarle me entraban dudas de la categoría en la que debía ubicarle porque encajaba como peregrino que se desplaza con su impulso físico, también lo hacía sobre ruedas y se podía abrir una nueva categoría que era la de hacerlo sobre skies.

No se dónde vamos a llegar, afortunadamente la mayoría de los peregrinos, saben disfrutar del camino de la forma tradicional y cuando sienten que sus pies están cansados se paran y se sientan en cualquier rincón del camino y de esa forma saborean todo lo que éste les tiene reservado y les va aportando cada jornada.