almeida – 22 de mayo de 2014.

Los albergues como el de Tábara, en el que se ofrece todo a los peregrinos y no se cobra nada por los servicios que se dan, únicamente se acepta un donativo que ayude a soportar los gastos que genera el albergue, son lugares humildes en los que la austeridad se encuentra presente en cada una de las cosas que se hacen y ofrecen y sobre todo, se trata de economizar lo más posible para que al final las cuentas puedan cuadrar.

A los peregrinos se les ofrece cada noche una humilde cena en la que procuramos incorporar todos los ingredientes necesarios que les permitan recuperar las energías que han ido dejando en la jornada que acaban de finalizar.

Unas sencillas lentejas suelen ser el plato más socorrido porque además de las legumbres, llevan fécula de las patatas que se incorporan, verduras del sofrito que les da sabor y proteínas  de los embutidos que se añaden.

Los peregrinos generalmente son agradecidos, pero este plato caliente y nutritivo que raramente encuentran en los albergues por los que han pasado, les resulta muy sabroso y así lo manifiestan cada noche.

Los hospitaleros, tratando de hacer una broma, les decimos que les saben tan buenas, porque cuentan con un ingrediente secreto que esperamos que ellos sepan detectar, ese ingrediente es el que hace a este sencillo plato tan exquisito y sabroso.

Es entonces, cuando no colman tanto las cucharadas que estaban ingiriendo y van removiendo con la cuchara el contenido del plato para ver si los aromas que desprenden les dan una pista sobre ese ingrediente secreto.

Luego van probando de diferentes partes del plato y saborean y paladean cada cucharada que ingieren a ver si  sus papilas gustativas van detectando ese ingrediente especial.

Son números los condimentos que se llegan a mencionar, algunos de ellos ni se encuentran entre las especias que los diferentes productos contienen, pero todos aseguran que es algo que les suena, aunque no saben decir lo que es. Así se pasan un buen rato de esta primera parte de la cena. Todos lo reconocen, aunque ninguno sabe explicar de lo que se trata.

Para liarles un poco más, les decimos que lo han probado en muchas ocasiones, es algo que frecuentemente se les pone en casa, sobre todo, es uno de esos aromas que se recuerdan de la niñez cuando sus madres preparaban la comida y generalmente en este momento todos lo recuerdan aunque no saben como describirlo.

Cuando vemos que la intriga va creciendo y nadie da con ese ingrediente secreto, les desvelamos de lo que se trata.

Les decimos que en los albergues humildes, generalmente una sencilla y humilde cena se convierte en algo muy especial si lo hacemos con amor, con ese cariño especial que se pone a las cosas, entonces el humilde plato, se convierte en algo excelente, como lo hacían sus madres cuándo les preparaban con pocos medios lo mejor que disponían en sus casas.

Generalmente, todos manifiestan estar de acuerdo con este ingrediente secreto y celebran que lo hayamos compartido con ellos.