almeida – 29 de enero de 2016.

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El refranero popular se nutre de la observación que nuestros antepasados hacían de cada una de las situaciones y momentos que se producen en la vida y cualquier cosa tiene cabida en él,

porque con el paso del tiempo se ha ido quedando en ese conocimiento que se va heredando de los mayores.

            Uno de los refranes más conocidos es el que nos anuncia la llegada de las cigüeñas: “Por San Blas las cigüeñas verás y si no las vieres, año de nieves”. Efectivamente, la cigüeña es un ave migratoria que busca los climas cálidos y cuando su instinto le dice que debe emigrar a un lugar es porque la climatología se va a adecuar con las necesidades que tiene para su alimentación y cría de polluelos.

            Hace unos días, una cigüeña apareció por los cielos de Tábara, era la avanzadilla de lo que iba a llegar y ahora ya podemos ver los lugares típicos de anidación con la pareja que va a convivir con nosotros hasta el mes de septiembre.

SAF 160129 0011            La cigüeña, es un ave cuneiforme de la familia de las ciconiidae que llega a alcanzar un gran tamaño con una envergadura entre 155 y 212 cm y su plumaje blanco la hace resaltar en los cielos de Castilla.

            Se trata de un ave migratoria que suele tener su hábitat en los climas donde la climatología se halla dominada por el buen tiempo por lo que en invierno se encuentra generalmente por debajo del Ecuador (África e India) principalmente y cuando los fríos invernales van remitiendo, se desplaza a zonas más cálidas de Europa y Asia central y en este proceso migratorio, suele emplear varias jornadas recorriendo distancias a veces impensables.

            Es un ave con un comportamiento monógamo y suelen aparearse para toda la vida, por lo que la pareja se encarga ce construir el nido en el que van a tener las crías y ese nido es utilizado durante varios años.

            La hembra suele poner entre tres y cuatro huevos, aunque se han dado casos de puestas de siete huevos, pero no es lo más frecuente. Cuando llega la época de anidación y de cría ubican sus nidos en lugares altos porque su envergadura le permite dejar el nido sin grandes esfuerzos, por eso las torres de las iglesias, son uno de sus lugares preferidos pero como no hay suficientes para toda la población van buscando árboles grandes, torres de alta tensión o como en el caso de Tábara, el silo que antiguamente almacenaba el grano, ahora se ve ocupado por varias parejas de cigüeñas. Los nidos se van formando con palos y ramas que como hábiles arquitectos van entrelazando dándoles una consistencia y robustez que les permite estar habitables durante mucho tiempo y llegan a pesar hasta 250 kg.

            Es un ave carnívora que consume grandes cantidades de alimento porque las crías para un desarrollo rápido antes que llegue el momento del regreso a los territorios de invierno, necesitan estar bien alimentadas, por eso es frecuente ver a la pareja en lugares despejados, principalmente pastos de baja vegetación en los que buscan su alimento que se compone de todo tipo de insectos, peces, reptiles, ranas y pequeños mamíferos que son regurgitados en el nido para que las crías se alimenten como precisan.

            Son unas aves expertas en buscar las corrientes térmicas que se producen en la atmósfera para que en sus largos viajes empleen la menor energía posible para que su corpulencia pueda realizar las grandes distancias que en ocasiones tienen que recorrer.

            Se comunican a través de un lenguaje muy peculiar conocido como crotoreo que hace que emitan unos sonidos característicos según hacen chocar sus picos siendo más grave el sonido según el ave va envejeciendo.

            Las cigüeñas se diferencian de otras aves de gran tamaño por poseer unas largas patas y un cuello también muy largo que cuando se encuentran en pleno vuelo, estiran de una forma muy elegante y también práctica, porque de esa forma la resistencia de su cuerpo al aire es menor.

        SAF 160129 0001    Forman parte de la leyenda y de los cuentos como el que popularizó el gran Andersen cuando atribuía a estas aves el transporte de los recién nacidos que procedían de una cueva en la que nacían y luego eran asignados a las familias que estaban esperando descendencia, una bonita forma de explicar a los más pequeños su primer viaje en la vida.

            Ahora, hasta el mes de Septiembre, antes que el frío comience a despojar a los árboles caducos de parte de su fisonomía, las cigüeñas estarán presentes cada día a nuestro alrededor y las veremos planeando por los cielos de Tábara cuando van en busca de su alimento o cuando regresan a los nidos en las zonas más altas del pueblo y su crotorar será un lenguaje habitual al que muy pronto nos volveremos a acostumbrar porque fieles a su cita, en la primavera y en el verano se convertirán en esa compañía habitual.

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