SAF –24 de febrero de 2015.

Los antecedentes históricos más inmediatos del actual Documento Nacional de Identidad, lo constituyen las Cédulas Personales

.Estas fueron en su origen, a mediados del siglo XIX, un documento de identidad del que debían proveerse todos los vecinos obligados a trasladarse de un punto a otro del territorio nacional; pero muy pronto perdieron este carácter de documento identificativo transformándose con el transcurso del tiempo en un impuesto de carácter fiscal, con lo que, de hecho, perdió su eficacia original.

 

Muchas fueron las vicisitudes por las que fue pasando este documento. Ya en el año 1854 se le daba el nombre de Cédula de Vecindad y era obligatoria su adquisición por los cabezas de familia y cuantas personas viviesen en su compañía.

En el año 1870 fueron sustituidas por las llamadas Cédulas de Empadronamiento con las que se inicia su carácter de impuesto, sin que dejaran de ser, al mismo tiempo, un documento de seguridad. Su adquisición era obligatoria para todos los españoles mayores de 14 años estableciéndose tres clases de cédulas por valor de 1 a 3 pesetas, autorizándose a los Ayuntamientos a la imposición de un recargo de hasta el 50%. Su presentación se exigía en determinados casos y actos como comparecer en juicios, otorgar instrumentos públicos o desempeñar determinados empleos.

El impuesto con que se gravaban estas cédulas no debió dar el resultado conveniente ya que por un Decreto de septiembre de 1873 quedó suprimido, ordenándose que se expidiesen gratuitamente como documento acreditativo de la personalidad para todos los mayores de 18 años que tuvieran que ausentarse del término municipal de su residencia habitual.

La Ley de presupuestos de 1876 restableció el impuesto ya con el nombre de Cédulas Personales, dictándose la Instrucción de 26 de agosto, desde cuya fecha, y con pequeños aumentos y algunas modificaciones en las tarifas y sus clases, se mantuvo hasta después de la guerra civil española.

Al implantarse el Estatuto Provincial de 20 de marzo de 1925, las Diputaciones provinciales asumieron las competencias en la expedición de las Cédulas Personales, que se mantuvo hasta su supresión en 1943.

La necesidad de dotar a la población de un documento de identificación civil, propiciaron diversos intentos para el establecimiento de un documento que sirviera para esta exclusiva finalidad, ajeno a su uso como fuente tributaria.

Así, por Decreto de 9 de abril de 1938, publicado en el B.O.E. del día siguiente, se creó el Servicio de Identificación, dependiente del Ministerio del Interior, existiendo constancia de otro proyecto de Decreto de 1 de enero de 1939 por el que se suprimían las Cédulas Personales y se creaba el Carné Oficial de Identidad.

Ninguna de estas normas llegó a desarrollarse y durante la guerra civil y en los años siguientes perduró la vigencia oficiosa de la Cédula Personal, si bien no era extraño la admisión de otros documentos para la identificación de los ciudadanos.

Por Ley de 19 de enero de 1943, publicada en el B.O.E. del día 24 del mismo mes, se suprimieron las Cédulas Personales, instándose a la Presidencia de Gobierno a dictar las disposiciones precisas para la creación de un documento que sirviera a los meros efectos de la identificación personal.

En cumplimiento de esta Ley, se promulgó el Decreto de 2 de marzo de 1944, por el que se crea dicho documento con el nombre de Documento Nacional de Identidad.

Aún se tardaron 7 años para la creación de la infraestructura necesaria, asignación de personal y adquisición de los medios materiales que permitiesen poner en marcha dicho documento.

El 17 de marzo de 1951, se abrieron las primeras oficinas de expedición en Zaragoza, Madrid y Valencia, continuando en el resto de las Capitales de Provincia, completándose en Pamplona el 21 de enero de 1952.

En septiembre de 1955 el equipo rural de Zamora se desplaza a las localidades de Puebla de Sanabria y Lubian. En agosto de 1962 la Comisaría de Puebla de Sanabria inicia la expedición del DNI rural en toda la zona.

En agosto de 1956 se desplaza a las localidades de Mombuey y Trefacio.

El 31 de enero de 1962 el equipo rural se desplaza a la localidad de Benavente

El 30 de enero de 1964 se inicia en la localidad de Toro y a finales de año se desplaza a Fermoselle.

El 30 de marzo de 1965 el equipo rural se desplaza a Fuentesaúco y pueblos cercanos.

A Bermillo de Sayago se desplaza el 30 de noviembre de 1966…

Ya en nuestros días y más concretamente en lo que concierne al Documento Nacional de Identidad Electrónico decir que se inicia a mediados del año 2008 sustituyéndose progresivamente hasta su completa implantación en las mismas poblaciones que hasta ese momento se venían realizando, esto es Benavente, Toro, Puebla de Sanabria y Vermillo de Sayago, estos dos últimos realizados por los funcionarios de Alcañices; con posterioridad se ha establecido el servicio de DNIe Rural en las localidades de Villalpando, Camarzana de Tera, Fermoselle y recientemente en Fuentesaúco.

                La labor del Equipo de DNIe Rural no sólo se limita a los puntos fijos enumerados anteriormente sino que también tramita los documentos de identidad de personas mayores y discapacitados que se encuentren en domicilios particulares así como en residencias de ancianos; hay que señalar el aumento de renovaciones de DNI de personas mayores y con alguna discapacidad o limitación deambulatoria debido a la entrada en vigor de la Ley de Dependencia que necesariamente se exige presentar el Documento Nacional de Identidad en vigor para su solicitud, encontrándonos con documentos caducados desde hacía mas de 45 años, personas que habían hecho el carné la primera vez y no lo habían vuelto a renovar .

Este servicio se realiza mediante “Solicitud de desplazamiento de un equipo móvil”, por parte de un familiar de la persona discapacitada, o en el caso de las Residencias de ancianos a través de la Asistente Social, adjuntando a dicha solicitud:

– Certificado médico oficial acreditativo de la imposibilidad de que el interesado/a puede realizar el desplazamiento.

– Una fotografía, o dos si es por extravío o sustracción.

– Si es primera inscripción, o renovación con cambio de datos filiatorios, partida literal de nacimiento, expedida por el Registro Civil con una antelación máxima de 3 meses a la fecha de solicitud del DNI y con la anotación de que se ha expedido a los solos efectos de su obtención.

– Si ha variado el domicilio, certificado o volante de empadronamiento, expedido con una antelación máxima de 3 meses a la fecha de la solicitud del DNI. Este documento no será necesario si el interesado autoriza al equipo expedidor para que pueda comprobar su domicilio mediante consulta al Sistema de Verificación de Datos de Residencia.

Este servicio va dirigido no solo a personas mayores y discapacitados sino a cualquier persona que necesite renovar su documento de identidad, así:

•             En el año 2009 se confeccionaron un total aproximado de 2.350 documentos de los cuales se realizaron 50 a personas discapacitadas, en su domicilio o en residencias de ancianos; 180 documentos a menores de primera inscripción.

•             Año 2010 se confeccionaron un total aproximado de 3.230 documentos de los cuales se realizaron 150 a personas discapacitadas y 235 primeras inscripciones.     

•             Año 2011 se confeccionan un total aproximado de 3100 documentos de los cuales se realizaron 100 a personas discapacitadas y 250 primeras inscripciones.

La expedición del DNIe Rural se realiza en tres fases:

1.            Se toman los datos de la persona que va a renovar su DNI, o a hacérselo por primera vez a sus hijos, siendo necesario presentar para la renovación el Documento Nacional de Identidad viejo, una fotografía reciente y el pago de las tasas; En el caso de primera inscripción para un menor, será necesario una Partida de Nacimiento Literal para la expedición del DNI, una fotografía reciente, la presencia del padre o la madre con su DNI en vigor y el pago de las tasas.

2.            Debido a las medidas de seguridad que dicho documento lleva incorporadas, éste se imprime en la Comisaría, en impresoras que hoy en día no se pueden transportar por su sensibilidad a los movimientos.  

3.            Nuevamente en el pueblo, y en presencia del interesado se realiza la impresión, en sobre ciego, del código PIN de su carné electrónico que se entrega junto con el nuevo DNIe. Finalizando así el proceso de renovación o primera inscripción del citado documento.