almeida – 24 de julio de 2014.

Recuerdo una ocasión en la que hablaba con el Maestro sobre las cosas más importantes que había en la vida para el ser humano, él, sin dudarlo ni un solo instante me dijo que lo más importante era la felicidad.

No para todos la felicidad viene a representar lo mismo, algunos la encuentran en las cosas materiales, otros en las espirituales, algunas en lo físico, pero al fin y al cabo, el fondo del concepto de felicidad es lo mismo para todos, ya que les impulsa a seguir viviendo, es ese acicate que necesitan para seguir adelante y les va manteniendo en permanente estado de lucha y de constante búsqueda.

Algunas personas son tremendamente desgraciadas porque pueden tener todo lo que se les antoje, si quieren el mejor coche lo pueden comprar, si desean la mejor casa pagan lo que sea necesario para tenerla, incluso si quieren una o varias mujeres hermosas a su lado, saben que en la mayoría de las ocasiones pueden conseguirlo con dinero de una u otra forma, pero lo que no pueden comprar con dinero es la felicidad.

Hay personas a las que la fortuna les ha sonreído de una forma diferente a las demás y cuando se dan cuenta que no pueden comprar la felicidad que necesitan para seguir viviendo, ya para ellas la vida carece de sentido y acaban suicidándose.

Todos los seres humanos nacemos imperfectos, somos los seres más imperfectos que hay en la creación y desde el primer momento que tenemos conciencia, buscamos como ir complementando esa perfección que nos falta y que tanto necesitamos.

Pero no hay que mirar la imperfección como algo malo y sobre todo como algo negativo, al contrario, es una de las cosas más positivas que nos ha sido concedida, pues aunque en sí es malo ser imperfecto, gracias a este mal es como se mueve el mundo cuando tratamos de buscar esa felicidad que tanto necesitamos para vivir.

Por eso, siempre estaremos evolucionando ya que constantemente tendremos que enfrentarnos a esa búsqueda que tanto necesitamos, la vida no es nada más que un camino más o menos largo de búsqueda continua y permanente y en el momento que dejemos de caminar, que dejemos de buscar, entonces, también nuestra existencia habrá dejado de tener sentido y ya no podremos seguir nunca más adelante.

Por ese motivo, cada vez hay más personas que se aventuran a ir al Camino, muchos piensan que lo hacen por una u otra razón, aunque en el fondo todos, a pesar que no lo sepan, lo recorren porque en el Camino es donde el ser humano puede llegar a descubrirse tal y como es, con sus valores y necesidades, y otros que les han animado a recorrerlo, aunque lo estuvieran haciendo por diferentes motivos, también ellos llegaron a ese momento en el que pudieron escudriñar su interior y llegaron a experimentar ese momento de felicidad que les permite seguir adelante, ya que se han conocido un poco mejor.

Por eso, quienes han recorrido el Camino, cuando llegan a su meta en Santiago, muestran una felicidad que para ellos resultaba desconocida, en esos momentos de soledad se han conocido un poco más y han cubierto alguna de esas necesidades que sentían antes de poner sus pies sobre el mismo.

Comprendí que una vez más estaba de acuerdo con lo que me decía, pensé en varias ocasiones en mi concepto de la felicidad y me di cuenta que el Camino ha sido muy importante para alcanzar los deseos que en algún momento sentía que no tenía.