almeida – 31 de mayo de 2014.

Hay cosas que con el paso del tiempo, apenas experimentan cambios, si acaso ligeras o importantes transformaciones, pero el fondo, es siempre el mismo, únicamente se van adaptando a los nuevos tiempos.

Esta idea la tuve muy clara un día que observaba a uno de esos peregrinos que recorren el camino en bicicleta y según le estaba viendo prepararse, me recordó a aquellos antiguos peregrinos que en la edad media recorrían el Camino con la ayuda de sus burros o de sus mulas.

Mientras el moderno peregrino se preparaba para partir, fui viendo cada uno de los preparativos que hacía con la maquina que le ayudaba en su desplazamiento e imaginé a un peregrino medieval preparando su asno para una nueva jornada.

El peregrino fue comprobando el estado de su bici, deseaba ver que no hubiera nada fuera de lo normal, lo mismo que el antiguo peregrino haría cuando se reencontrara con su burro en los pesebres del albergue.

Luego fue poniendo de forma ordenada las prendas que irían bajo las alforjas en las que llevaba sus pertenencias y eso mismo es lo que haría el peregrino medieval, colocaría una manta en los lomos del asno para poner encima de ella la montura y a continuación acondicionar las alforjas en las que llevaba todo lo necesario para su camino.

Cuando todo estuvo preparado y comprobó que la estabilidad era tal y como él deseaba, dejó la bici apoyada sobre la pared y se sentó en una silla que había en el patio y descalzó las zapatillas especiales que llevan los ciclistas para encajarlas en los pedales de la bici. Entonces sacó de la bolsa de las herramientas unas llaves especiales y comenzó a desmontar los herrajes de las zapatillas, tal y como hubiera hecho el antiguo peregrino con las herraduras de sus animales que con el desgaste, periódicamente deberían pasar a manos del herrero para que protegiera convenientemente las pezuñas de los animales.

Quizá el recorrer el camino en bicicleta, sea uno de los cambios más importantes que han realizado los peregrinos modernos, pero si nos fijamos bien, no hay tanta diferencia con aquellos que recorrían los caminos subidos sobre otro tipo de monturas.