CONVOCA: Plataforma “La Culebra no se calla”.
APOYA: Coordinadora “Por la Sierra de la Culebra”.

MANIFIESTO

Esta catástrofe socio-ambiental, que ha destruido 30.000 hectáreas, supone la puntilla para nuestra provincia y, en especial, la de unos pueblos ya afectados por el envejecimiento, la despoblación y el abandono institucional: Abejera, Boya, Cabañas, Cional, Codesal, Ferreras de Abajo, Ferreras de Arriba, La Torre de Aliste, Mahide, Manzanal De Arriba, Otero de Bodas, Riofrío, Sarracín, Tábara, Val De Santa María, Villanueva De Valrojo, Villardeciervos, Melgar De Tera, Olleros de Tera, San Pedro de las Herrerías, Villar de Farfón, Pumarejo de Tera, etc.

Hemos pasado de formar parte de la “España vaciada” a formar parte de la “España calcinada”, porque miles de esperanzas, proyectos, recuerdos y formas de vida han quedado enterrados bajo las cenizas.

La incapacidad de la Administración autonómica para anticiparse, en un año especialmente seco y en plena ola de calor, a una situación con un riesgo muy alto de incendios se ha visto traducida en el peor incendio del siglo XXI en nuestro país. La ausencia de una planificación acorde con el contexto climático y meteorológico en un mes junio, en el que tradicionalmente se han desarrollado muchos de los peores incendios forestales en la provincia, vuelve a mostrar que los planteamientos de anticipación de la campaña de prevención y extinción de incendios forestales son necesarios. Esta idea es defendida por muchos de los aquí presentes y por los técnicos y agentes medioambientales competentes, que siempre han abogado por una campaña sin discontinuidades, pero, como mínimo, preparada con todos sus efectivos el 1 de junio.

En este escenario de ausencia de medios humanos y materiales suficientes, se ha expuesto a los vecinos, a los trabajadores de la Junta, a los bomberos, a los cuerpos y fuerzas de seguridad, y a otros colectivos de profesionales y voluntarios, a un riesgo mayúsculo asumido para enfrentarse a un fuego de dimensiones desconocidas y a correr un peligro que nunca debería haber existido. Para todos ellos hoy, nuestro homenaje y nuestro apoyo a los bomberos forestales que mañana se manifiestan frente a las Cortes de Castilla y León.

El día 15 de junio, cuando surgían los primeros focos relacionados con las altas temperaturas y las tormentas eléctricas y ese mismo día algunas organizaciones aquí presentes denunciaban el peligro y la carencia del operativo de extinción de incendios forestales de la Junta, el Consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León anunciaba que los medios antiincendios no estarían disponibles hasta las 00:00 horas del día 1 de julio.

Todavía el 16 de junio, sabiendo la potencial gravedad del incendio convertido ya en el peor de la historia reciente de Zamora, Suárez Quiñones no había asumido sus responsabilidades al frente de su Consejería, y en una dejación de funciones imperdonable, mantuvo desactivado todo el operativo de extinción de incendios forestales de Castilla y León.

La debacle social y económica que va a suponer este incendio para nuestros pueblos de la Sierra de la Culebra es insondable: muchísimos millones de euros perdidos en forma de ganado, pastos, madera, castañas, setas, turismo, colmenas, caza, patrimonio cultural.… Incontables daños económicos que no van a poder ser resarcidos. Pero también están los sentimientos, las emociones, los recuerdos, las vivencias, las experiencias, las expectativas, de cientos de personas que han estado y están ligadas a este territorio ahora devastado, un sufrimiento que nunca será suficientemente considerado.

A todo esto, hay que sumar el gravísimo daño ecológico que se ha producido en un ecosistema
Único: Reserva Regional de Caza, Lugar de Interés Comunitario y perteneciente a la Red Natura
2000 y la Red de Espacios Naturales de la Junta de Castilla y León, y Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica, junto con al Parque de Montesino. Todos conocemos los valores y los servicios ecosistémicos que nos proporciona la Sierra de la Culebra: paisaje, biodiversidad, aire y agua limpios, valores turísticos, cinegéticos, recursos agrarios, etc. La pérdida de biodiversidad es especialmente lacerante en especies aquí emblemáticas, como el ciervo o el lobo, pero el patrimonio de flora y fauna perdido es inmenso.

La sociedad civil zamorana, reunida en esta concentración, alza aquí su voz para mostrar su total desacuerdo ante la pasividad de la Junta de Castilla y León, responsable de una gestión negligente en este trágico incendio. Así, desde aquí, exigimos:

  • Responsabilidades políticas, puesto que la negligencia en la gestión del incendio parece más que evidente. El incendio no se podía evitar, pero en un escenario de riesgo alto, la previsión del operativo no estuvo a la altura de los acontecimientos.
  • Exigimos más medios, más personal y mejores condiciones laborales; el operativo antiincendios debe funcionar todo el año, desde el 1 de enero al 31 de diciembre.
  • Demandamos la elaboración de un plan actualizado y eficaz contra los incendios y por la prevención forestal.
  • Solicitamos el desarrollo del Estatuto Básico del Bombero Forestal, que mejore las condiciones de trabajo de este colectivo.
  • El incremento del empleo público dedicado a la conservación y el cuidado de la naturaleza y los espacios protegidos.
  • Pedimos el estudio de la pertinente declaración de Zona Catastrófica para el conjunto de los municipios afectados.
  • Exigimos la atención para la recuperación temprana de las actividades básicas de la zona, con ayudas sociales y ambientales.
  • Por último, exigimos el diseño e implementación de un plan de recuperación y resiliencia para la Sierra, basado en la restauración del ecosistema con la utilización de especies autóctonas, un plan que cuente con la participación de los colectivos y las personas afectadas, capaz de generar empleo verde, estable y digno.

Esto no puede volver a pasar. La incorporación en el ámbito de la planificación y en la gestión forestal de medidas relacionadas con la reducción de los riesgos climáticos, con la integración de las proyecciones climáticas y las medidas de adaptación en las políticas y acciones de lucha contra los incendios forestales, son fundamentales. Por ejemplo, mediante actividades como la extracción, reducción y adecuación de las masas arbóreas y arbustivas a través de trabajos de silvicultura, se puede contribuir a la disminución de la carga de combustible, la apertura de áreas de defensa contra el fuego o la práctica de tratamientos frente a plagas y enfermedades.

Tenemos que conseguir que el resto de nuestros bosques, los de Arribes, los de la Carballeda, los de Sayago, los de Sanabria, los de Aliste, los de otras provincias de Castilla y León, etc., no sigan los mismos pasos.

Los aquí presentes estamos unidos hoy frente a una desgracia. Sin embargo, esta unión colectiva debería interpretarse como un escenario de trabajo conjunto para conseguir un futuro mejor para la Sierra de la Culebra y para nuestra provincia. Queda mucho, mucho trabajo por delante, pero con el apoyo de todos vosotros, de la sociedad zamorana, recuperaremos el presente y el futuro de la Sierra de la Culebra. ¡Adelante!

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