almeida – 10 de junio de 2014.

Comentaba con un peregrino lo difícil que puede ser hacer una planificación en el Camino, sobre todo cuando se va haciendo sobre lugares que desconoces y que cuando vas pasando por ellos no recuerdas lo que habías pensado de ese lugar o confundes unos lugares con otros.

El Camino suele producir una confusión en la mente a la que no estamos acostumbrados, suele ser habitual que en ocasiones cuando tratamos de pensar en qué lugar nos encontramos no lo sepamos, ya que ha sido tanta la información que ese día hemos acumulado, que se va confundiendo en nuestra mente porque no hemos dispuesto de tiempo suficiente para poder ordenarla.

También cuando preguntamos en el albergue a un peregrino que desde dónde ha comenzado a caminar esta mañana o dónde durmió el día anterior, necesite pensarlo durante un buen rato y en ocasiones duda un poco cuando tiene que dar la respuesta.

Por eso, coincidíamos, cuando analizamos la planificación que hacemos, queremos recorrerlo todo, ver cada uno de los rincones que otros recomiendan e incluso desplazarnos a los lugares cercanos al Camino que no deberíamos pasar sin visitarlos y conocerlos.

Suele ser más frecuente este acaparamiento de lugares para visitar en aquellos peregrinos que sus lugares de origen están más alejados y no tienen la facilidad de volver al Camino siempre que lo desean.

Cuando comienzan el viaje, en su mochila llevan muchas ideas y demasiados proyectos, si estos pudieran someterse a la báscula, serían unas mochilas muy pesadas y con las que no podrían desplazarse.

Pero como suele decir el Maestro, es el Camino el que va imponiendo sus normas y sabe dónde ha de poner a cada uno; y a medida que vamos caminando, asimilamos esos mensajes que el Camino nos va lanzando y nos vamos enriqueciendo con todo lo que nos aporta.

Enseguida nos vamos convirtiendo en veteranos y ya vamos haciendo caso a lo que es importante y lo superfluo dejamos que se vaya apartando de nuestra mente, por lo que nos vamos enriqueciendo poco a poco.

El momento más interesante del camino de cada uno es cuando llegamos a darnos cuenta y aprendemos que para afrontar bien el Camino siempre hay que pensar en el hoy y un poquito en el mañana.

Es entonces cuando comenzamos a disfrutar plenamente del Camino, el problema es que en ocasiones, para algunos, esta lección suele llegar muy tarde, cuando ya hemos perdido gran parte del tiempo pensando en todos los proyectos con los que salimos de nuestra casa, que siguen llenando por completo nuestra mente y no nos dejan ver todo lo que nos estamos perdiendo.