Han tenido que pasar más de dos meses de reclusión en nuestras casas, para que los vecinos de Tábara y de los pueblos de los alrededores, echemos en falta el sabor de las cosas que somos capaces de producir, esas que habitualmente todos los sábados se exponen en el mercadillo tradicional que se celebra en las calles y plazas de nuestro municipio.

Han sido poco más de 12 puestos, dedicados casi exclusivamente a los productos de la huerta, los que han ocupado el espacio destinado para el tradicional mercadillo semanal, exponiendo y vendiendo todo lo que los huertos que con tanto mimo cuidan, están comenzando a producir.

Frutas, verduras y todo lo que se produce en cualquiera de nuestros huertos, estaban siendo demandados por los clientes, que están acostumbrados a los sabores tradicionales y estaban echando en falta, esta exposición de productos tan característicos en nuestro pueblo.

Antonio Juárez, alcalde de Tábara se encontraba por el mercadillo comprobando, cómo el pueblo está comenzando a volver a la normalidad y se sentía satisfecho de que los clientes que había en cada puesto, siguieran manteniendo las normas de seguridad y de protección que desde todas las instancias son recomendadas.

Todos los clientes que había en cada puesto, procuraban mantener esa distancia de seguridad de 2m, que desde todas las instancias nos están siendo recomendadas. También los asistentes llevaban puesta la mascarilla de protección, lo que ha provocado, que los saludos no fueran tan frecuentes como otros días, porque muchas veces no se reconocía a la persona que estaba detrás de la mascarilla. Pero es otra de las medidas que debemos tener en cuenta para evitar un retroceso que nadie deseamos.

Nos encontramos en la época de recolección, en la que el mercado tradicional de Tábara, representa el escaparate de toda la comarca para que los agricultores, vayan exponiendo y vendiendo todo lo que van produciendo, por eso en sucesivos sábados, se irá incrementando el número de puestos, así como los clientes que demandan los productos de su tierra.

Esperamos que en poco tiempo, se vaya llegando a esa normalidad que todos deseamos y a través de actividades como ésta, volvamos a valorar aquellas cosas que somos capaces de producir y que van marcando esa diferencia en la calidad de vida, que tenemos en nuestros pueblos.

Sin duda el siguiente mercadillo, verá incrementado el número de expositores y también el de las personas que van demandando estos productos. Sólo hay que recordar a los vecinos que se acerquen al mercadillo, que guarden esas medidas que nos permitan seguir disfrutando de todo lo nuestro.