Fuente: Studia Zamorensis, vol. XIV, 2015.

Se trata de la cantiga 352 de Alfonso X el Sabio,  donde se narra un milagro acaecido en el santuario de Santa María del Viso.

Tradicionalmente relacionada con la iglesia de Santa María do Viso en Redondela (Pontevedra), no hay lugar a dudas de que realmente se trata del santuario de Santa María del Viso, hoy desaparecido, en un terreno elevado cercano a la localidad de Bamba, en la provincia de Zamora.

Varias pruebas lo atestiguan y nos llevan a poder afirmar en que la localización correcta es aquella en la provincia de Zamora:

Fray Juan de Gil, el zamorano, relató una serie de milagros relacionados con este santuario en El Viso a donde llegaban enfermos y tullidos para que la virgen les sanara, pues eran conocidos los milagros y curaciones que procuraba la imagen de Santa María que allí se veneraba.

Desde 1260, en pleno reinado de Alfonso X, está atestiguada, la veneración de Santa María del Viso y su santuario pues al parecer allí se había aparecido la Virgen a un pastor para indicar dónde estaban enterrados los restos de San Ildefonso de Toledo, los cuales descansaban oculto desde siglos antes bajo la iglesia de San Pedro de Zamora.

Bien pudo ser fray Juan de Gil, el que creara, promoviera o inspirara esta cantiga para ser incorporada al corpus de las 400 que se recopilan en el manuscrito del Escorial.

Este fraile franciscano nacido en Zamora, Maestro en Teología por la universidad de la Sorbona de París, además de ser colaborador y escritor para la corte Alfonsí era preceptor de su hijo el infante Sancho, aficionado a la cetrería y la caza, que siendo ya rey promovió la construcción de la Colegiata de Toro y la iglesia de la Real en la Hiniesta, ambas localidades en Zamora, lo que vendría a reforzar la vinculación del monarca trovador y su hijo Sancho y el propio Juan de Gil con la región y el citado santuario.

La narración de la cantiga refuerza aún más está hipótesis que planteo. En la propia cantiga, un caballero, vasallo del hijo del rey, muy probablemente el infante Sancho, poseía un azor, ave adiestrada para la caza, que proveía de numerosas presas entre otras, garzas, patos y avetoros. Era este azor muy codiciado y muchos pretendieron comprárselo al citado caballero. Pero éste no tenía intención de venderlo aunque si tenía la voluntad de regalárselo a su señor el infante. Cuando el ave cumplió dos años el caballero comenzó a preocuparse pues no mudaba la pluma, señal de que algo no iba bien, por lo que decide viajar hasta Santa María del Viso. Cuando llegando a Toro (Zamora), el animal empeoró y dejó de comer estando tan débil que no aguantaría ni siquiera dos días más con vida. El caballero mandó hacer una figura de cera para ofrecérsela como voto «a Santa María del Viso que está en un alto». El Viso, desde Toro, dista 30 km, una distancia que se puede cubrir perfectamente a pie, o en comitiva, en una jornada. Es imposible que hubiera llegado a tiempo, en menos de dos días, si se tratara de Santa María do Viso en Pontevedra.

Creo que estás son más que contundentes pruebas para afirmar que tal cantiga se desarrolla en la provincia de Zamora y que narra un milagro acaecido en su desaparecido santuario de Santa María del Viso, próximo a Bamba (Zamora).

Se puede escuchar esta cantiga en el canal de YouTube «Aura Mundi» o en el siguiente enlace:
https://youtu.be/4zRAVOa1aGs

29 de agosto de 2020
Manu Díez, Mediaoreja,
músico investigador.