Estas comarcas que están siendo abandonadas a su suerte y que presentan un futuro muy incierto en las que lo poco que nos queda, se centra en el entorno natural que poseemos, también desde algunos poderes pretenden arrebatárnoslo, por lo que el pueblo, cansado de que no se piense en su bienestar, ha dicho basta y se ha movilizado en contra de los proyectos cada vez más numerosos, que también pretenden privarnos de ese entorno natural que ahora disfrutamos y que representa uno de los pocos valores de los que podemos sentirnos orgullosos.

La proliferación de proyectos de creación de macro granjas de porcino en estos pueblos que se están quedando vacios, y que representan el terreno abonado para que las grandes empresas productoras y comercializadoras de carne de porcino hayan puesto sus ojos en ellos, para su expansión con futuros proyectos.

Pero la gente harta de que quienes tienen la responsabilidad de ordenar el territorio de una forma racional buscando su desarrollo no hagan nada, han dicho basta y se han organizado en plataformas para movilizarse y reivindicar que los pueblos en los que viven, sigan vivos y no se les vaya conduciendo a una lenta agonía, como la que representa envenenar sus suelos y todo el entorno natural, que es lo poco que nos queda.

Hace unos días la concentración de esta plataforma fue ante la Junta de Castilla y León en Valladolid, que es la que cuenta con las competencias para regular todas estas implantaciones, las cuales no fomentan, como algunos aseguran, el desarrollo de los pueblos, más bien todo lo contrario, porque estas explotaciones intensivas además de no dejar la rentabilidad que de ellos se puede obtener en los lugares que se implantan sino donde residen socialmente y hacen la transformación del producto, van en contra de las explotaciones tradicionales que no encuentran una salida posible a sus producciones ante la competencia de los poderosos.

Ahora, el proyecto afecta a Tábara con una explotación de 6000 animales, pero también hay propuestas en Pozuelo de Tábara, Faramontanos, Santa Eulalia, Moreruela, Cerecinos, Carbajales,….. De repente, parece que todas las grandes empresas han visto en estas comarcas, un territorio abonado para sus implantaciones por lo fácil y cómodo que puede resultarles establecerlas, al no poder seguir haciéndolo allí donde ya han degradado el terreno y no tienen posibilidad de seguir haciéndolo y todos los colectivos y plataformas que luchan en contra de estas implantaciones, han expuesto en la plaza de Tábara, los problemas que de no evitarlo, estos proyectos pueden ir acarreando en un futuro muy cercano.

Porque no solo se trata de que los beneficios se lleven fuera de la tierra en la que ponen las explotaciones, el problema radica en cómo dejan esta tierra, con los residuos que estos animales dejan con un alto contenido de nitrógeno, fósforo, arsénico y todo tipo de sustancias farmacéuticas que se emplean para el engorde y la cría de estos animales, que deja los suelos en los que se depositan completamente yermos para que durante muchos años, vuelva a crecer algo en ellos.

Es necesario que desde la administración que nos gobierna, se tomen medidas consecuentes para defender el rico patrimonio natural que nos queda, deben articularse medidas que eviten que el medio ambiente se vaya degradando y eso solo se puede hacer con políticas generales desde quienes dirigen la comunidad, porque de nada sirve que un alcalde, o varios alcaldes adopten medidas para controlar el tránsito de residuos en sus términos municipales, si a pocos kilómetros se puede hacer lo que se quiera.

Estas son algunas de las reflexiones y quejas que los convocantes de la concentración de Tábara han expuesto a quienes se han concentrado en la Plaza Mayor del pueblo, que ha reunido a personas con las mismas inquietudes pero de diferentes lugares, sobre el problema que se nos avecina, de nuestra provincia.