Más adelante tiene en la iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río la segunda encomienda, el hermano Pedro está a su cargo, es un sacerdote muy avispado a pesar de su juventud.

La última encomienda está en el pueblo de Nájera, creo que se encuentra en Santa María la Real, el hermano Osmundo era quien estaba a su cargo, pero la última vez que le vi se encontraba muy mal, tuve la sensación que se despedía de mí porque sabía que no nos volveríamos a ver: es posible que haya fallecido y otro hermano esté al cargo de la encomienda.

—Muchas gracias por la información, ¿puedo decirle que he hablado con usted?

—Claro, pero si lleva en su poder una carta del prior de Roncesvalles será más efectiva, todos le conocen y goza de gran respeto entre los hombres de Dios del Reino, solo el salvoconducto real es más respetado que el del prior.

—Por cierto —dijo Bernard —tengo también un escrito del prior para el Rey, Rodrigo consideró que sería interesante que llevara un salvoconducto real.

—El Rey se encuentra en estos momentos con su corte en Viana. Esta población está a una jornada del reino de Castilla, por lo que el salvoconducto le va a servir para poco tiempo. La mejor utilidad que podrías darle sería para que el rey navarro te dé referencias para el rey castellano, pues tienes que caminar muchas jornadas por su Reino.

—Pues solo tengo que agradecer toda la información que me ha proporcionado, así como su hospitalidad y amabilidad.

—Todo el que es amigo o viene de parte de Rodrigo es bienvenido en esta casa.

Bernard se despidió de Sancho, deseaba retirarse a descansar porque comenzaría a caminar muy pronto la jornada siguiente, por lo que era posible que no se volvieran a ver. El monje le dijo que si volvía a ver a Rodrigo le transmitiera sus saludos.

Se retiró hasta el cuarto donde se tumbó en la cama que tenía reservada desde la noche anterior. No madrugaría tanto, no tenía tanta prisa y deseaba tomarse con calma la visita a cada una de las encomiendas. También iría tomando nota de lo que iba viendo, por si era necesario disponer de alguno de esos lugares para ampliar el resurgimiento de la Orden.

Fin del capítulo XX