Cuando Rodrigo llegó a las inmediaciones del castillo, enseguida notó que algo anormal ocurría ya que se encontraba más concurrido que las veces que había estado allí. La mayoría de los hombres se afanaban por reforzar las defensas fortaleciendo algunos puntos débiles que se habían detectado. También estaban haciendo acopio de armas, alimentos y agua porque esperaban un prolongado asedio.

Se dirigió directamente hasta la gran sala en la que el maestre daba órdenes sin cesar a todos los hombres que allí se encontraban.

-Señor, que deseáis qué haga – preguntó Rodrigo.

-Hola Rodrigo, invítame a una jarra de vino y así, mientras la tomamos, podré descansar un rato pues es lo que más necesito en estos momentos.

Cuando Rodrigo se acercó con una jarra de vino en cada mano, se retiraron a un cuarto adyacente que era donde solía descansar el maestre.

-Quería saber cómo os ha ido la misión – preguntó Roberto cuando se quedaron solos.

-Bien. Todas las encomiendas que visitamos se encuentran a salvo y Bernard está elaborando el informe para entregároslo cuanto antes.

-Ahora esa información es vital, no debe caer en manos que hagan que aumente el poder de nuestros enemigos.

-Sabéis bien que Bernard nunca dirá nada por mucho que se esfuercen en hacerle hablar, solo conferirá a vos la información de que dispone.

-Pero es vulnerable – dijo Roberto – si permanece en vuestra casa y no somos capaces de protegerlo, es posible que sea apresado y le obliguen a contar en contra de su voluntad todo lo que sabe.

-¿Y qué podemos hacer? – dijo Rodrigo.

-Creo que lo mejor es que por el momento desaparezca. Lo he estado pensando y he llegado a la conclusión de que si el Rey llega con el ejército que imagino, es porque le interesa apoderarse de un golpe de nuestro poder y de nuestros bienes y tarde o temprano acabaremos siendo derrotados. Por eso, para nuestro resurgimiento, es preciso que la información que Bernard tiene esté a salvo y protegida.

Quiero pedirte una última misión, deseo que regreses a la finca y le hagas ver a Bernard lo necesario que es para nosotros que se ponga a salvo y también ponga a salvo la información que tiene. No debe decir a nadie el lugar en el que se va a ocultar, dile que yo sí sabré dónde va a ir. Cuando le necesite le haré llamar por alguien que él conozca o iré personalmente a buscarle para recuperar los bienes que hemos ocultado y nos permitan volver a tener todo nuestro prestigio y nuestro poder.

-Así lo haré – dijo Rodrigo – luego volveré para ayudar.