La media del conjunto de valores, que durante una serie de años, toman los distintos fenómenos atmosféricos (meteoros) en un determinado lugar, junto con la consideración de otros factores, determinan su clima. Por lo tanto el clima de un determinado lugar, lo definen los valores que toman una serie de parámetros, siendo la temperatura y la precipitación los más importantes.

         Aunque para Tábara no se dispone de los valores de muchos de sus meteoros, por carecer de una estación meteorológica adecuada, puede considerarse que su clima tiene un periodo frio de 8 meses (temperatura media anual de 11`3 ºC) y un periodo seco de 4 meses (precipitación anual de 503´0 mm.), en una altitud media  de 843´0 m.; es decir largos y fríos inviernos, cortos y calurosos veranos y escasa e irregular precipitación. Al ser el Índice Termopluviométrico (1130/503) de 2´24, Tábara está en una Zona Semiárida.

         El clima de Tábara a lo largo de los tiempos ha sido el descrito, pero no cabe duda alguna que desde hace varios años ha sufrido las siguientes alteraciones:

# Se han suavizado las bajas temperaturas invernales, elevándose.

# Se han suavizado las altas temperaturas veraniegas, bajando.

# Han disminuido las precipitaciones, tanto de nieve como de agua.

         La anterior situación ha originado que muchos manantiales y en consecuencia las fuentes a las que surten, hayan visto reducido considerablemente su caudal o se hayan secado, especialmente en verano.

         Los acuíferos que alimentan a los manantiales, fundamentalmente se recargan en invierno con el  agua que procedente de nevadas y lluvias, se va infiltrando lentamente. Desde que se inició el “Cambio Climático”, práctica-mente las nevadas invernales han desaparecido y la escasa lluvia escurre por la superficie de los resecos (con corteza) terrenos; ambas cuestiones originan una escasa recarga de los acuíferos y en consecuencia estos aportan muy poca  cantidad de agua a manantiales.

         Como consecuencia de las escasas lluvias y nevadas, sobre todo invernales, fuentes que antaño a lo sumo solo disminuían su caudal en verano, desde hace años apenas “pingan” o presentan una sequía total, como puede apreciarse en las siguientes fotos:

Las anteriores fuentes de La Marquesa y del Ferruge, aun “pingan” un poco.

         Para que nuestras fuentes no tengan sed,  muchas acciones que realizamos los humanos las tenemos que suprimir.