Antaño

El agua como elemento imprescindible para la vida de personas, anima-les y plantas, desde el comienzo de los tiempos, ha sido buscada con ahínco por el hombre. Los humanos practicaron el nomadeo con el objetivo de encontrar mejores recursos para sus necesidades, para la cría de animales y para el cultivo de plantas, entre los que, de manera destacada, se encontraba el agua. Cuando se hizo sedentario, prioritariamente se estableció en aquellos espacios donde el agua era abundante; pero tales espacios no tenían cabida para todos y en consecuencia tuvo que ocupar otros donde el agua o era escasa o simplemente no había, salvo el que proporcionaban las lluvias.

         La provisión de agua para el hogar y en parte para sus animales, en principio, lo fue mediante la construcción de fuentes en lugares adecuados; a ellas se conducía el agua naciente en el correspondiente manantial. Se construye-ron fuentes Urbanas (dentro de la localidad) y Rurales (en el campo); ambas eran permanentemente conservadas, para que pudieran ser útiles.

         Las Rurales, situadas fuera del casco urbano de la localidad, eran utiliza-das por labradores y pastores para proveerse de agua fresca, los cuales las limpiaban y reparaban celosamente. En Tábara son míticas las de: La Marquesa, El Vildeo, La Vaca, Laguna Vieja, Las Francas, El Rincón, Campo Limas, Carrizal, Los Lambederos, El Bosque, La Legañosa, Santa Marina, Ferruginosa, San Mames, Pradera de San Mames, etc.

         El cambio climático ha hecho que algunas de ellas, durante el verano, disminuyera mucho su caudal o se secaran.

         Pero lo verdaderamente preocupante es que alguna de las citadas ya no prestan servicio, simplemente porque han desaparecido, al no haber sido cui-dadas como antaño hacían labriegos y pastores.

         Las siguientes fotografías, realizadas por el autor, muestran lo indicado anteriormente:

Fuente de “EL RINCON”

         Al haberse abierto el cauce del Arroyo Palomillo-Rincón, para que sus aguas originaran un abrevadero, la fuente quedo totalmente inundada, así:      

Fuente de “SAN MAMES”

         Si el agua es imprescindible para personas y animales, también lo es para las plantas; mas como en extensas áreas la proporcionada por las lluvias, no era suficiente para un eficaz desarrollo de las plantas, los humanos realizaron diversas acciones para disponer de mayor cantidad. Algunas de ellas las ejecutaron comunitariamente, construyendo conducciones desde manantiales o desde derivación de arroyos hasta las parcelas.

         De las muchas conducciones que nuestros antepasados realizaron, des-taca la “Gran Regadera de la Comporta”. La conformación de la regadera a lo largo de su gran recorrido, es variable; tiene partes de tierra (de sección semicircular), parte enlojada (de sección trapezoidal) y partes de hormigón (de sección rectangular).

          La parte enlojada, magnífica obra de ingeniería rural, comienza al poco del arranque y es una obra espectacular realizada a base de pequeñas lonjas que cubren la solera y las paredes laterales, dispuestas de manera primorosa por maestros artesanos de primera línea; esta parte enlojada se puede observar (hoy dificultosamente) a la izquierda del camino que desde La Cañada conduce a El Bosque, a la altura de la Comporta.

         Ya hace años que dicha regadera no conduce agua, y por lo tanto no recibe cuidado alguno; ello ha hecho que la peculiar estructura de la parte “enlosada”, se encuentre muy deteriorada o desaparecida, como muestran las siguientes fotografías:

Regadera de “LA COMPORTA”

         Bien es cierto, que ya no es posible realizar trabajos comunitarios, yendo de “concejo” o de “regaderas”; pero todavía sigue habiendo agricultores y ganaderos que cultivan y pastorean nuestro término municipal, o en todo caso instituciones, que muy bien pueden preocuparse para que el rico patrimonio que nos legaron nuestros antepasados, y que tantos esfuerzos requirió su construcción, no desaparezca.