Javier Andrés Miranda – 12 de octubre de 2016.

El estudiante21

En estos días de inmediatez y caducidad a veces, puede compensar abandonar la autovía y desviarse por la nacional. 

A mí hoy me está sirviendo para saldar una cuenta conmigo mismo y para recordar momentos pasados y ver cómo el tiempo se ha clavado en algunos lugares. 
Negocios cerrados, casas abandonadas…
Por la carretera, gente del lugar y alguno que como yo, igual va buscando respuestas, tal vez con más preguntas.

Entre tanto, al menos, la vista es maravillosa y el tiempo parece que sólo gira a 33 rpm y el coche disfruta tanto como yo enlazando curva tras curva al tiempo que las preguntas y las respuestas se van quedando en el arcén, haciéndose cada vez más pequeñas desde el retrovisor

#N525

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