almeida – 22 de noviembre de 2015.

Era menudo y muy tierno

y su pelo era muy negro

casi como el azabache

que lo distinguían del resto

Atendía por el moro

que fue como lo bautizaron

aquel noble y negro burro

siempre era dócil y manso

Cuando me subía en él

meneaba sus orejas

pero siempre me llevaba

a donde yo le dijera

Nunca recibió ni un palo

hubiera sido muy injusto

no hubo animal tan noble

como ese pequeño burro