Regresan las golondrinas
para tener a sus crías
y el alero de mi casa
va albergando sus casitas

 Vuelan hasta el arroyo
cogen el barro en sus picos
van sellando con saliva
el armazón de sus nidos
Esbeltas se van posando
en los cables de la luz,
desde allí ven los insectos
que van a ser su alimento
 
Ese día que las crías
abandonen esos nidos
también ellas marcharán,
se irán por donde han venido