almeida – 13 de abril de 2015.

Saber coger tu mano

 y saber acariciarte,

 empeño constante

 y placer eterno

 solamente el anhelo

 de imaginar amarte.

A la bellísima persona

 que guardas en tu interior,

 y me muestras su sabor

 dulce, hasta en la sombra,

 de mirada peligrosa

 por suave causa dolor.

El dolor que me espera

 por amar lo incrédulo,

 por aborrecer lo precavido

 si a quien la razón gobierna,

 no descubre, no arriesga…

 que me traiga el riesgo mi castigo.

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